sábado, 3 de enero de 2009

COMBATIR LA POBREZA, CONSTRUIR LA PAZ



COMBATIR LA POBREZA, CONSTRUIR LA PAZ

Por el Papa Benedicto XVI. Jornada por la Paz 2009

1. También en este año nuevo que comienza, deseo hacer llegar a todos mis mejores deseos de paz, e invitar con este Mensaje a reflexionar sobre el tema: Combatir la pobreza, construir la paz. Mi venerado predecesor Juan Pablo II, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1993, subrayó ya las repercusiones negativas que la situación de pobreza de poblaciones enteras acaba teniendo sobre la paz. En efecto, la pobreza se encuentra frecuentemente entre los factores que favorecen o agravan los conflictos, incluidas la contiendas armadas. Estas últimas alimentan a su vez trágicas situaciones de penuria. «Se constata y se hace cada vez más grave en el mundo –escribió Juan Pablo II– otra seria amenaza para la paz: muchas personas, es más, poblaciones enteras viven hoy en condiciones de extrema pobreza. La desigualdad entre ricos y pobres se ha hecho más evidente, incluso en las naciones más desarrolladas económicamente. Se trata de un problema que se plantea a la conciencia de la humanidad, puesto que las condiciones en que se encuentra un gran número de personas son tales que ofenden su dignidad innata y comprometen, por consiguiente, el auténtico y armónico progreso de la comunidad mundial»[1].
2. En este cuadro, combatir la pobreza implica considerar atentamente el fenómeno complejo de la globalización. Esta consideración es importante ya desde el punto de vista metodológico, pues invita a tener en cuenta el fruto de las investigaciones realizadas por los economistas y sociólogos sobre tantos aspectos de la pobreza. Pero la referencia a la globalización debería abarcar también la dimensión espiritual y moral, instando a mirar a los pobres desde la perspectiva de que todos comparten un único proyecto divino, el de la vocación de construir una sola familia en la que todos –personas, pueblos y naciones– se comporten siguiendo los principios de fraternidad y responsabilidad.
En dicha perspectiva se ha de tener una visión amplia y articulada de la pobreza. Si ésta fuese únicamente material, las ciencias sociales, que nos ayudan a medir los fenómenos basándose sobre todo en datos de tipo cuantitativo, serían suficientes para iluminar sus principales características. Sin embargo, sabemos que hay pobrezas inmateriales, que no son consecuencia directa y automática de carencias materiales. Por ejemplo, en las sociedades ricas y desarrolladas existen fenómenos de marginación, pobreza relacional, moral y espiritual: se trata de personas desorientadas interiormente, aquejadas por formas diversas de malestar a pesar de su bienestar económico. Pienso, por una parte, en el llamado «subdesarrollo moral»[2] y, por otra, en las consecuencias negativas del «superdesarrollo»[3]. Tampoco olvido que, en las sociedades definidas como «pobres», el crecimiento económico se ve frecuentemente entorpecido por impedimentos culturales, que no permiten utilizar adecuadamente los recursos. De todos modos, es verdad que cualquier forma de pobreza no asumida libremente tiene su raíz en la falta de respeto por la dignidad trascendente de la persona humana. Cuando no se considera al hombre en su vocación integral, y no se respetan las exigencias de una verdadera «ecología humana»[4], se desencadenan también dinámicas perversas de pobreza, como se pone claramente de manifiesto en algunos aspectos en los cuales me detendré brevemente.
Pobreza e implicaciones morales
3. La pobreza se pone a menudo en relación con el crecimiento demográfico. Consiguientemente, se están llevando a cabo campañas para reducir la natalidad en el ámbito internacional, incluso con métodos que no respetan la dignidad de la mujer ni el derecho de los cónyuges a elegir responsablemente el número de hijos [5] y, lo que es más grave aún, frecuentemente ni siquiera respetan el derecho a la vida. El exterminio de millones de niños no nacidos en nombre de la lucha contra la pobreza es, en realidad, la eliminación de los seres humanos más pobres. A esto se opone el hecho de que, en 1981, aproximadamente el 40% de la población mundial estaba por debajo del umbral de la pobreza absoluta, mientras que hoy este porcentaje se ha reducido sustancialmente a la mitad y numerosas poblaciones, caracterizadas, por lo demás, por un notable incremento demográfico, han salido de la pobreza. El dato apenas mencionado muestra claramente que habría recursos para resolver el problema de la indigencia, incluso con un crecimiento de la población. Tampoco hay que olvidar que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, la población de la tierra ha crecido en cuatro mil millones y, en buena parte, este fenómeno se produce en países que han aparecido recientemente en el escenario internacional como nuevas potencias económicas, y han obtenido un rápido desarrollo precisamente gracias al elevado número de sus habitantes. Además, entre las naciones más avanzadas, las que tienen un mayor índice de natalidad disfrutan de mejor potencial para el desarrollo. En otros términos, la población se está confirmando como una riqueza y no como un factor de pobreza.
4. Otro aspecto que preocupa son las enfermedades pandémicas, como por ejemplo, la malaria, la tuberculosis y el sida que, en la medida en que afectan a los sectores productivos de la población, tienen una gran influencia en el deterioro de las condiciones generales del país. Los intentos de frenar las consecuencias de estas enfermedades en la población no siempre logran resultados significativos. Además, los países aquejados de dichas pandemias, a la hora de contrarrestarlas, sufren los chantajes de quienes condicionan las ayudas económicas a la puesta en práctica de políticas contrarias a la vida. Es difícil combatir sobre todo el sida, causa dramática de pobreza, si no se afrontan los problemas morales con los que está relacionada la difusión del virus. Es preciso, ante todo, emprender campañas que eduquen especialmente a los jóvenes a una sexualidad plenamente concorde con la dignidad de la persona; hay iniciativas en este sentido que ya han dado resultados significativos, haciendo disminuir la propagación del virus. Además, se requiere también que se pongan a disposición de las naciones pobres las medicinas y tratamientos necesarios; esto exige fomentar decididamente la investigación médica y las innovaciones terapéuticas, y aplicar con flexibilidad, cuando sea necesario, las reglas internacionales sobre la propiedad intelectual, con el fin de garantizar a todos la necesaria atención sanitaria de base.
5. Un tercer aspecto en que se ha de poner atención en los programas de lucha contra la pobreza, y que muestra su intrínseca dimensión moral, es la pobreza de los niños. Cuando la pobreza afecta a una familia, los niños son las víctimas más vulnerables: casi la mitad de quienes viven en la pobreza absoluta son niños. Considerar la pobreza poniéndose de parte de los niños impulsa a estimar como prioritarios los objetivos que los conciernen más directamente como, por ejemplo, el cuidado de las madres, la tarea educativa, el acceso a las vacunas, a las curas médicas y al agua potable, la salvaguardia del medio ambiente y, sobre todo, el compromiso en la defensa de la familia y de la estabilidad de las relaciones en su interior. Cuando la familia se debilita, los daños recaen inevitablemente sobre los niños. Donde no se tutela la dignidad de la mujer y de la madre, los más afectados son principalmente los hijos.
6. Un cuarto aspecto que merece particular atención desde el punto de vista moral es la relación entre el desarme y el desarrollo. Es preocupante la magnitud global del gasto militar en la actualidad. Como ya he tenido ocasión de subrayar, «los ingentes recursos materiales y humanos empleados en gastos militares y en armamentos se sustraen a los proyectos de desarrollo de los pueblos, especialmente de los más pobres y necesitados de ayuda. Y esto va contra lo que afirma la misma Carta de las Naciones Unidas, que compromete a la comunidad internacional, y a los Estados en particular, a “promover el establecimiento y el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional con el mínimo dispendio de los recursos humanos y económicos mundiales en armamentos” (art. 26)»[6].
Este estado de cosas, en vez de facilitar, entorpece seriamente la consecución de los grandes objetivos de desarrollo de la comunidad internacional. Además, un incremento excesivo del gasto militar corre el riesgo de acelerar la carrera de armamentos, que provoca bolsas de subdesarrollo y de desesperación, transformándose así, paradójicamente, en factor de inestabilidad, tensión y conflictos. Como afirmó sabiamente mi venerado Predecesor Pablo VI, «el desarrollo es el nuevo nombre de la paz»[7]. Por tanto, los Estados están llamados a una seria reflexión sobre los motivos más profundos de los conflictos, a menudo avivados por la injusticia, y a afrontarlos con una valiente autocrítica. Si se alcanzara una mejora de las relaciones, sería posible reducir los gastos en armamentos. Los recursos ahorrados se podrían destinar a proyectos de desarrollo de las personas y de los pueblos más pobres y necesitados: los esfuerzos prodigados en este sentido son un compromiso por la paz dentro de la familia humana.
7. Un quinto aspecto de la lucha contra la pobreza material se refiere a la actual crisis alimentaria, que pone en peligro la satisfacción de las necesidades básicas. Esta crisis se caracteriza no tanto por la insuficiencia de alimentos, sino por las dificultades para obtenerlos y por fenómenos especulativos y, por tanto, por la falta de un entramado de instituciones políticas y económicas capaces de afrontar las necesidades y emergencias. La malnutrición puede provocar también graves daños psicofísicos a la población, privando a las personas de la energía necesaria para salir, sin una ayuda especial, de su estado de pobreza. Esto contribuye a ampliar la magnitud de las desigualdades, provocando reacciones que pueden llegar a ser violentas. Todos los datos sobre el crecimiento de la pobreza relativa en los últimos decenios indican un aumento de la diferencia entre ricos y pobres. Sin duda, las causas principales de este fenómeno son, por una parte, el cambio tecnológico, cuyos beneficios se concentran en el nivel más alto de la distribución de la renta y, por otra, la evolución de los precios de los productos industriales, que aumentan mucho más rápidamente que los precios de los productos agrícolas y de las materias primas que poseen los países más pobres. Resulta así que la mayor parte de la población de los países más pobres sufre una doble marginación, beneficios más bajos y precios más altos.
Lucha contra la pobreza y solidaridad global
8. Una de las vías maestras para construir la paz es una globalización que tienda a los intereses de la gran familia humana[8]. Sin embargo, para guiar la globalización se necesita una fuerte solidaridad global[9], tanto entre países ricos y países pobres, como dentro de cada país, aunque sea rico. Es preciso un «código ético común»[10], cuyas normas no sean sólo fruto de acuerdos, sino que estén arraigadas en la ley natural inscrita por el Creador en la conciencia de todo ser humano (cf. Rm 2,14-15). Cada uno de nosotros ¿no siente acaso en lo recóndito de su conciencia la llamada a dar su propia contribución al bien común y a la paz social? La globalización abate ciertas barreras, pero esto no significa que no se puedan construir otras nuevas; acerca los pueblos, pero la proximidad en el espacio y en el tiempo no crea de suyo las condiciones para una comunión verdadera y una auténtica paz. La marginación de los pobres del planeta sólo puede encontrar instrumentos válidos de emancipación en la globalización si todo hombre se siente personalmente herido por las injusticias que hay en el mundo y por las violaciones de los derechos humanos vinculadas a ellas. La Iglesia, que es «signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano»[11], continuará ofreciendo su aportación para que se superen las injusticias e incomprensiones, y se llegue a construir un mundo más pacífico y solidario.
9. En el campo del comercio internacional y de las transacciones financieras, se están produciendo procesos que permiten integrar positivamente las economías, contribuyendo a la mejora de las condiciones generales; pero existen también procesos en sentido opuesto, que dividen y marginan a los pueblos, creando peligrosas premisas para conflictos y guerras. En los decenios sucesivos a la Segunda Guerra Mundial, el comercio internacional de bienes y servicios ha crecido con extraordinaria rapidez, con un dinamismo sin precedentes en la historia. Gran parte del comercio mundial se ha centrado en los países de antigua industrialización, a los que se han añadido de modo significativo muchos países emergentes, que han adquirido una cierta relevancia. Sin embargo, hay otros países de renta baja que siguen estando gravemente marginados respecto a los flujos comerciales. Su crecimiento se ha resentido por la rápida disminución de los precios de las materias primas registrada en las últimas décadas, que constituyen la casi totalidad de sus exportaciones. En estos países, la mayoría africanos, la dependencia de las exportaciones de las materias primas sigue siendo un fuerte factor de riesgo. Quisiera renovar un llamamiento para que todos los países tengan las mismas posibilidades de acceso al mercado mundial, evitando exclusiones y marginaciones
10. Se puede hacer una reflexión parecida sobre las finanzas, que atañe a uno de los aspectos principales del fenómeno de la globalización, gracias al desarrollo de la electrónica y a las políticas de liberalización de los flujos de dinero entre los diversos países. La función objetivamente más importante de las finanzas, el sostener a largo plazo la posibilidad de inversiones y, por tanto, el desarrollo, se manifiesta hoy muy frágil: se resiente de los efectos negativos de un sistema de intercambios financieros –en el plano nacional y global– basado en una lógica a muy corto plazo, que busca el incremento del valor de las actividades financieras y se concentra en la gestión técnica de las diversas formas de riesgo. La reciente crisis demuestra también que la actividad financiera está guiada a veces por criterios meramente autorrefenciales, sin consideración del bien común a largo plazo. La reducción de los objetivos de los operadores financieros globales a un brevísimo plazo de tiempo reduce la capacidad de las finanzas para desempeñar su función de puente entre el presente y el futuro, con vistas a sostener la creación de nuevas oportunidades de producción y de trabajo a largo plazo. Una finanza restringida al corto o cortísimo plazo llega a ser peligrosa para todos, también para quien logra beneficiarse de ella durante las fases de euforia financiera[12].
11. De todo esto se desprende que la lucha contra la pobreza requiere una cooperación tanto en el plano económico como en el jurídico que permita a la comunidad internacional, y en particular a los países pobres, descubrir y poner en práctica soluciones coordinadas para afrontar dichos problemas, estableciendo un marco jurídico eficaz para la economía. Exige también incentivos para crear instituciones eficientes y participativas, así como ayudas para luchar contra la criminalidad y promover una cultura de la legalidad. Por otro lado, es innegable que las políticas marcadamente asistencialistas están en el origen de muchos fracasos en la ayuda a los países pobres. Parece que, actualmente, el verdadero proyecto a medio y largo plazo sea el invertir en la formación de las personas y en desarrollar de manera integrada una cultura de la iniciativa. Si bien las actividades económicas necesitan un contexto favorable para su desarrollo, esto no significa que se deba distraer la atención de los problemas del beneficio. Aunque se haya subrayado oportunamente que el aumento de la renta per capita no puede ser el fin absoluto de la acción político-económica, no se ha de olvidar, sin embargo, que ésta representa un instrumento importante para alcanzar el objetivo de la lucha contra el hambre y la pobreza absoluta. Desde este punto de vista, no hay que hacerse ilusiones pensando que una política de pura redistribución de la riqueza existente resuelva el problema de manera definitiva. En efecto, el valor de la riqueza en una economía moderna depende de manera determinante de la capacidad de crear rédito presente y futuro. Por eso, la creación de valor resulta un vínculo ineludible, que se debe tener en cuenta si se quiere luchar de modo eficaz y duradero contra la pobreza material.
12. Finalmente, situar a los pobres en el primer puesto comporta que se les dé un espacio adecuado para una correcta lógica económica por parte de los agentes del mercado internacional, una correcta lógica política por parte de los responsables institucionales y una correcta lógica participativa capaz de valorizar la sociedad civil local e internacional. Los organismos internacionales mismos reconocen hoy la valía y la ventaja de las iniciativas económicas de la sociedad civil o de las administraciones locales para promover la emancipación y la inclusión en la sociedad de las capas de población que a menudo se encuentran por debajo del umbral de la pobreza extrema y a las que, al mismo tiempo, difícilmente pueden llegar las ayudas oficiales. La historia del desarrollo económico del siglo XX enseña cómo buenas políticas de desarrollo se han confiado a la responsabilidad de los hombres y a la creación de sinergias positivas entre mercados, sociedad civil y Estados. En particular, la sociedad civil asume un papel crucial en el proceso de desarrollo, ya que el desarrollo es esencialmente un fenómeno cultural y la cultura nace y se desarrolla en el ámbito de la sociedad civil[13].
13. Como ya afirmó mi venerado Predecesor Juan Pablo II, la globalización «se presenta con una marcada nota de ambivalencia»[14] y, por tanto, ha de ser regida con prudente sabiduría. De esta sabiduría, forma parte el tener en cuenta en primer lugar las exigencias de los pobres de la tierra, superando el escándalo de la desproporción existente entre los problemas de la pobreza y las medidas que los hombres adoptan para afrontarlos. La desproporción es de orden cultural y político, así como espiritual y moral. En efecto, se limita a menudo a las causas superficiales e instrumentales de la pobreza, sin referirse a las que están en el corazón humano, como la avidez y la estrechez de miras. Los problemas del desarrollo, de las ayudas y de la cooperación internacional se afrontan a veces como meras cuestiones técnicas, que se agotan en establecer estructuras, poner a punto acuerdos sobre precios y cuotas, en asignar subvenciones anónimas, sin que las personas se involucren verdaderamente. En cambio, la lucha contra la pobreza necesita hombres y mujeres que vivan en profundidad la fraternidad y sean capaces de acompañar a las personas, familias y comunidades en el camino de un auténtico desarrollo humano.
Conclusión
14. En la Encíclica Centesimus annus, Juan Pablo II advirtió sobre la necesidad de «abandonar una mentalidad que considera a los pobres –personas y pueblos– como un fardo o como molestos e importunos, ávidos de consumir lo que los otros han producido». «Los pobres –escribe– exigen el derecho de participar y gozar de los bienes materiales y de hacer fructificar su capacidad de trabajo, creando así un mundo más justo y más próspero para todos»[15]. En el mundo global actual, aparece con mayor claridad que solamente se construye la paz si se asegura la posibilidad de un crecimiento razonable. En efecto, las tergiversaciones de los sistemas injustos antes o después pasan factura a todos. Por tanto, únicamente la necedad puede inducir a construir una casa dorada, pero rodeada del desierto o la degradación. Por sí sola, la globalización es incapaz de construir la paz, más aún, genera en muchos casos divisiones y conflictos. La globalización pone de manifiesto más bien una necesidad: la de estar orientada hacia un objetivo de profunda solidaridad, que tienda al bien de todos y cada uno. En este sentido, hay que verla como una ocasión propicia para realizar algo importante en la lucha contra la pobreza y para poner a disposición de la justicia y la paz recursos hasta ahora impensables.
15. La Doctrina Social de la Iglesia se ha interesado siempre por los pobres. En tiempos de la Encíclica Rerum novarum, éstos eran sobre todo los obreros de la nueva sociedad industrial; en el magisterio social de Pío XI, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II se han detectado nuevas pobrezas a medida que el horizonte de la cuestión social se ampliaba, hasta adquirir dimensiones mundiales[16]. Esta ampliación de la cuestión social hacia la globalidad hay que considerarla no sólo en el sentido de una extensión cuantitativa, sino también como una profundización cualitativa en el hombre y en las necesidades de la familia humana. Por eso la Iglesia, a la vez que sigue con atención los actuales fenómenos de la globalización y su incidencia en las pobrezas humanas, señala nuevos aspectos de la cuestión social, no sólo en extensión, sino también en profundidad, en cuanto conciernen a la identidad del hombre y su relación con Dios. Son principios de la doctrina social que tienden a clarificar las relaciones entre pobreza y globalización, y a orientar la acción hacia la construcción de la paz. Entre estos principios conviene recordar aquí, de modo particular, el «amor preferencial por los pobres»[17], a la luz del primado de la caridad, atestiguado por toda la tradición cristiana, comenzando por la de la Iglesia primitiva (cf. Hch 4,32-36; 1 Co 16,1; 2 Co 8-9; Ga 2,10).
«Que se ciña cada cual a la parte que le corresponde», escribía León XIII en 1891, añadiendo: «Por lo que respecta a la Iglesia, nunca ni bajo ningún aspecto regateará su esfuerzo»[18]. Esta convicción acompaña también hoy el quehacer de la Iglesia para con los pobres, en los cuales contempla a Cristo[19], sintiendo cómo resuena en su corazón el mandato del Príncipe de la paz a los Apóstoles: «Vos date illis manducare – dadles vosotros de comer» (Lc 9,13). Así pues, fiel a esta exhortación de su Señor, la comunidad cristiana no dejará de asegurar a toda la familia humana su apoyo a las iniciativas de una solidaridad creativa, no sólo para distribuir lo superfluo, sino cambiando «sobre todo los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad»[20]. Por consiguiente, dirijo al comienzo de un año nuevo una calurosa invitación a cada discípulo de Cristo, así como a toda persona de buena voluntad, para que ensanche su corazón hacia las necesidades de los pobres, haciendo cuanto le sea concretamente posible para salir a su encuentro. En efecto, sigue siendo incontestablemente verdadero el axioma según el cual «combatir la pobreza es construir la paz».
Vaticano, 8 de diciembre de 2008
BENEDICTUS PP. XVI

sábado, 29 de noviembre de 2008

Estrategia para el desarrollo -
Segunda Parte: Ingeniería y Proyecto Nacional


Por Bernardo Tirelli
Publicado en Buenos Aires Económico el martes 25 de noviembre de 2008
publicado en http://www.mojape.com/

Gobernar, aquí en la Argentina o en cualquier lugar del mundo, es crear trabajo. Para resolver esto, el buen gobierno, debe acertar en la lista de problemas. Resulta necesario, en línea con este objetivo, mantener los niveles de inversión en obra pública pero: ¿cuál es el objetivo a alcanzar en la estrategia de desarrollo de la infraestructura nacional? La generación del 80 lo resolvió produciendo la infraestructura para la exportación de productos primarios agropecuarios en un mundo que se industrializaba rápidamente y se sujetó a esa regla de mercado hasta la mitad del siglo XX. ¿Cuál es el problema que debe resolver la Argentina hoy en relación a la infraestructura? Para responder esto, en primer lugar, hay que enfocar el mundo que se encuentra estructurado en bloques.
La integración física Latinoamericana.
En la conformación del bloque propio Latinoamericano, en el escenario mundial cambiante, la infraestructura de vínculo, integración y consolidación aparece claramente deficitaria. Brasil casi no ha tenido vínculos físicos con sus vecinos, no tiene salida al Pacífico por Perú, lo hace a través de Argentina. Históricamente ha sido así: Lima era la cabeza del virreinato y su conexión política era Buenos Aires, San Martín termina su campaña libertadora en Lima y es nombrado gobernador del Perú. Cuando tiempo después se trazaron las líneas férreas estas siguieron a las líneas geopolíticas, se puede ir en ferrocarril de Buenos Aires a Lima. La otra línea estuvo cruzada y fue el eje Santiago – Río de Janeiro que era la capital de Brasil.
Se llegó a desarrollar hipótesis de guerra con Brasil a tal punto que hasta 50 años atrás no se tenía conexión física con nuestra Mesopotamia. Recién con la construcción del túnel subfluvial Santa Fe – Paraná existe la primera infraestructura de comunicación. El primer puente, Zárate – Brazo Largo, aparece en los 70 e incorpora el ferrocarril. Cuando, muchos años después, se construyen los demás puentes de integración, el último, Rosario – Victoria fue hace poco tiempo, ya se había abandonado a Brasil como enemigo militar y también desaparecía el concepto de transporte para la producción y ninguno de los nuevos puentes incorporó al ferrocarril.
La idea agro exportadora construyó vías de comunicación radiales con confluencia al puerto. Solo vinculó las tierras productivas, abandonó la Patagonia salvo para los ductos energéticos – gas, petróleo, electricidad – con la misma conexión radial a la megalópolis portuaria.
El mapamundi moderno de los bloques impulsó el Mercosur, con esa primera idea de alianza arancelaria para desarrollo de mercado, incorporando al flujo del atlántico el nuevo flujo del Asia pacífico. Ahora se suman los puertos del pacífico y esto crea una media luna de tránsito de mercaderías que circula en la línea San Pablo, Montevideo, Buenos Aires, Mendoza, Santiago – Valparaíso. No es casualidad que la circulación en territorio argentino se realice sobre la franja que detenta el 80 % del PBI. No hay circulaciones, ni vínculos de infraestructura verticales de la Patagonia a la Quiaca o a Iguazú. Existe un Norte Grande pobre sin industrias y un Sur despoblado y sin industrias. La fuerza del mercado que crea el segundo canal en Panamá, en la Argentina crea la autopista del Mercosur a Paso de los Libres. Es sobre esta media luna que se proyecta el tren bala: ¿por conveniencia de mercado o de desarrollo?
El abandono de políticas industriales, la renuncia a favor de las leyes del mercado y el modelo del Mercosur arancelario entregó el desarrollo de la infraestructura al sector privado de renta de corto plazo. El resultado es que de 44.000 km. de vía férrea pasamos a 8.000, las rutas en condiciones son las de más circulación, la hidrovía del Paraná y los puertos son privados pero el Uruguay sigue sin ser navegable mientras Europa no sólo hace navegables sus ríos sino que a su vez tiene 14.000 km. de canales artificiales navegables. En este modelo cualquier aplicación sistémica elemental da como resultado que la zona del 80 % del PBI tienda al 100 % y el resto a cero, como aún sigue sucediendo.
El otro elemento que se le entregó al mercado es la planificación en todos los rubros centrales de la infraestructura, la de comunicaciones, las de las vías, las energéticas, la de la explotación de recursos como la minería o la pesca o del gas y el petróleo. En esa lógica el dueño del transporte de energía dice: si no hay industria para que llevar el cable, ¿quién lo va a pagar? y el futuro industrial dice:¿si no hay energía porque voy a poner una industria?
¿Cómo tener un plan energético si no se sabe para qué es la energía? La terminación de la tercera planta nuclear estuvo paralizada muchos años a un costo enorme de mantenimiento de los materiales comprados sin instalar y recién ahora se toma la decisión de finalizarla. Simultáneamente surgen cuestionamientos a la explotación de uranio como en la zona de San Rafael. ¿La ingeniería no puede resolver sistemas de explotación sustentables para que no afecten otros recursos y nos hagan más soberanos? También se está cuestionando que en Río Turbio se construya una central térmica a carbón. La Argentina dispone de carbón – si sólo se usara ese recurso – para abastecer de energía por 140 años. Si un día faltara la energía para los hogares o para las máquinas ¿no habría que quemar carbón? Pero, de nuevo, ¿porqué en vez de negar no se aporta a que la explotación térmica sea sustentable, o sea no contamine la atmósfera?
Las provincias de Catamarca y La Rioja por aprovechamiento de beneficios fiscales tienen 60.000 has. de olivo con alta tecnología como genética y riego por goteo, por tanto su rendimiento está en las 15 toneladas de aceitunas por ha. De modo que la producción anual es de 900.000 toneladas. Nadie previó cómo sacarlas, lo natural era el ramal del ferrocarril Belgrano pero está sin actividad. Lo que ganamos por un lado lo perdemos en mal transporte y rotura de caminos por exceso de carga. La lista de incoherencias acumuladas sólo puede explicarse por la coherencia de no pensar, desde la política, la Argentina.
La bosta de caballo.
Cuando vemos la presentación de planes como el de la infraestructura del área metropolitana salta a la vista que no es producto de una planificación sino el rejuntado de expedientes de distinto origen y antigüedad. Resulta claro que no se han estudiado los criterios de análisis como los canales (viales, ferroviarios, otros), los flujos (personas, mercaderías), las lógicas y las tendencias de ocupación y apropiación. Tomemos, por ejemplo, la tan mentada autopista ribereña de la capital, donde desde hace muchos años no se ponen de acuerdo en qué hacer con más discusión sobre estética que sobre logística y uno de los temas es si tiene o no que tener vía férrea. Ese ferrocarril es el ferrocarril del puerto y el nexo ferroviario entre el ferrocarril del norte con el del sur. ¿Porqué no tener túnel de conexión ferroviaria entre el norte y el sur para pasar cargas de noche y ser subte de transporte público de día?
El ferrocarril Sarmiento, fundado el 29 de agosto de 1857, fue construido con 4 vías de circulación. ¿Por qué el proyecto de modernización por soterramiento a alto costo de construcción y mantenimiento y con reducción de tránsito a 2 vías? ¿Por qué no construirlo elevado con menor costo y mantener el flujo de tránsito de 4 vías? ¿Tendrá algo que ver el espacio aéreo o sea el negocio inmobiliario de las tierras que se liberan en la Capital Federal?
En 1880, la ciudad de París se preocupó en resolver la proyección de su ciudad por los siguientes 50 años. De la gran lista de problemas que surgieron del estudio todos fueron teniendo solución menos uno. Este, derivado del creciente flujo de transporte, hacia el año 1930 era ¿qué hacer con los grandes volúmenes de bosta de caballo que quedarían cada día en las calles de París? Todas las soluciones pensadas no eran satisfactorias como disponer una bolsa en el trasero del caballo o constituir un ejército de carretillas y palas para recogerlas cada noche. En la proyección de París de 1880 ese tema no tuvo solución. Todos saben que en 1930 ese problema no existió porque el tránsito ya contaba con el automóvil.
¿Cuál es la proyección del área metropolitana para los próximos 50 años? No está hecha y si se la hiciera es muy probable que no guste, que en muchos aspectos esté la bosta de caballo de París. Lo mismo sucede con el país, si se lo proyecta tal vez siga, en el futuro, con el norte pobre y el sur despoblado. La ciencia que estudia los cambios de futuro, los escenarios de futuro es la prospectiva; en esto son justamente los franceses uno de los que mejor dominan esta ciencia. El auto de 1930 no es una expectativa de la ciencia ficción, es un escenario probable que se puede prever. Dentro de todos los escenarios de futuro el más importante es el del futuro deseado. ¿Cuál es el de la Argentina? ¿Se puede hacer que el futuro deseado sea el posible?
En el fondo de tantas preguntas está la cuestión principal. Todas estas preguntas son problemas sin resolver, y se pueden seguir agregando sin fin, porque no está contestada la principal: ¿qué país queremos?
Sí, se sabe que ese país deseado, será posible si se toma la decisión de construirlo entre todos. Hacer un país para todos, sin pobreza ni exclusión, un país integrado donde el desarrollo de la ciencia y la tecnología, de la ingeniería, sean uno de sus pilares. Para ello hay que dejar de aceptar las reglas de juego que impuso el poder y el neoliberalismo y animarse a cambiar para siempre el destino como Pueblo. Entonces será posible construir el país soñado, ese país sin bosta en el futuro, lleno de problemas y, sin duda, habrá que tener muchos ingenieros para resolverlos.

viernes, 28 de noviembre de 2008


Estrategia para el desarrollo - Primera Parte: Ingeniería y Proyecto Nacional


Por Bernardo Tirelli
Publicado en Buenos Aires Económico el lunes 24 de noviembre de 2008.-
www.mojape.com.ar
La ingeniería es una disciplina apasionante. Cuando el estudiante comienza su formación para ser ingeniero y rinde los exámenes para ingresar a la facultad, estos generalmente consisten en responder-resolver el problema 1, el 2 ó el 3. El último examen, de la última materia es también resolver el problema 1, 2 ó 3. Es una profesión que prepara, al que la sigue, para resolver problemas. La otra disciplina que se ocupa de resolver problemas es la política. Por supuesto, la política en serio y con mayúscula ya que la politiquería no se ocupa de los problemas sino de las demandas.
En la comodidad de la gestión por demandas no se necesita de la planificación sino de la lista de pedidos, con la clara dificultad de que los pedidos, en la mayoría de los casos, no resuelven los problemas que los originan. Esta cuestión resulta más evidente en situaciones de crisis donde las soluciones no pueden provenir de las demandas o de recetas preestablecidas. ¿Cuál es el problema?
Acertar con la lista de problemas no es una cuestión técnica o de gestión, está intrínsecamente vinculada a los valores, la concepción, las ideas y el pensamiento argentino de la fuerza política que le toca gobernar. Además, hay que tener claro el estado de situación del cual se parte.
¿Es posible resolver el problema de la infraestructura estratégica de la Argentina sin ideario, pensamiento y proyecto nacional?
Gobernar, aquí en la Argentina o en cualquier lugar del mundo, es crear trabajo. Basta ver las últimas medidas de los EE.UU. frente a la crisis financiera mundial que están claramente orientadas al sostenimiento de su base industrial y la creación de empleo. Esto es un objetivo general preciso y común para muchos países; las diferencias empiezan con los métodos y las medidas a aplicar para lograrlo. Entonces, el buen gobierno, debe acertar en la lista de problemas.
Algunos podrán proponer como principal problema la pobreza y la baja distribución del ingreso, otros, en cambio, podrán pensar que el principal problema está en la tasa de ganancias de las empresas. En este caso se puede proponer establecer la paridad cambiaria en 1 a 1 en la idea de la competencia perfecta por lo que las empresas pequeñas y medianas tenderán a desaparecer y el proceso llevará a la concentración económica con el resultado esperado: aumentar la tasa de ganancia.
La suposición es que estas empresas promoverán otras subordinadas –tercerizadas- que son las que crearán empleo iniciando un proceso de derrame. Se puede completar privatizando las empresas estratégicas estatales, renunciando a cualquier rol planificador y de desarrollo de infraestructura estratégica. Esta experiencia, en la Argentina, se llevó adelante durante 30 años.
La tercerización fue vínculo esclavo y la destrucción industrial recién fue detenida cuando se estableció una tasa de cambio competitiva resultando, esta sola medida, insuficiente para corregir la alta concentración económica heredada. El día del ingeniero se fijó por el día en que se recibió el primer ingeniero argentino y de Latinoamérica en 1870 que fue el ingeniero Huergo. Es posible imaginar las obras que le tocó proyectar y construir a Huergo.
La generación del 80 (1880) después de su consolidación política unitaria, habiendo derrotado al movimiento federal, desarrolla un país agropecuario exportador. Para cumplir ese objetivo, entre otras medidas de un rumbo estratégico definido, se necesitó de la infraestructura adecuada, puertos y vías de comunicación principalmente ferroviarias para sacar preponderantemente granos y carnes. Ahora bien, si se pretende pensar en infraestructura estratégica de un país, hay que precisar primero el término estrategia. Este admite fácilmente cuatro interpretaciones. La primera es la del lenguaje común, la que califica algo, que se usa como adjetivo para señalar algo importante.
Muchas veces señala el objetivo que la estrategia debe perseguir. La segunda es la de la competencia deportiva y la tercera es la que se expresa en la teoría de juegos. La que se adopta se diferencia de las anteriores por que se trata de la que lidia o coopera con otros en un juego social, integra a la primera ya que está orientada a un objetivo, tiene historia y un número de variables no determinado. Se trata de problemas cuasi estructurados Los problemas mal estructurados son aquellos en los cuales es difícil especificar los pasos necesarios para llegar a la solución y estos son de los que se ocupa la estrategia y en particular la estrategia política.
Los problemas cuasi estructurados se diferencian de los problemas bien estructurados que son aquellos en que los pasos que conducen a la solución se pueden establecer de forma explícita y evidente. En general son estos los problemas de que se ocupa la ingeniería, por tanto, la ingeniería puede enfrentar el desafío de la infraestructura nacional si hay estrategia política. La tira de moebius La política como herramienta de transformación social requiere de creatividad e ingenio. También la ingeniería es una profesión creativa, que necesita de la innovación permanente.
Muy lejos de ser la profesión del cuadrado, no es la profesión geométrica que no se da el lujo de pensar. Es una profesión de pensadores que más que al cuadrado se asimila a la tira de Moebius que aparece cuestionando la finitud de la geometría para presentar en sociedad, con toda simpleza, un plano de una sola cara y un solo borde que cualquiera puede mostrar con un simple trozo de papel.
Entonces cabe la pregunta: ¿cuál es el objetivo a alcanzar en la estrategia de desarrollo de la infraestructura nacional? La generación del 80 lo resolvió produciendo la infraestructura para la exportación de productos primarios agropecuarios en un mundo que se industrializaba rápidamente y se sujetó a esa regla de mercado hasta la mitad del siglo XX. ¿Cuál es el problema que se debe resolver como país en relación a la infraestructura hoy? Para responder esto, en primer lugar hay que enfocar el estado de cosas del mundo. La desaparición del mundo bipolar no trajo un mundo unipolar. La mentada globalización que ha sido sólo financiera, no lo ha sido para el mercado ya que no ha habido relocalización de casas matrices ni cambios en los grandes flujos y mucho menos lo ha sido para el mundo del trabajo, baste ver las grandes obras de ingeniería –muros comparables a la muralla china- como el muro de la frontera EE.UU. - México que trata efectivamente de evitar que se globalice el mercado del trabajo aún, entre ellos, que tienen un mercado acordado a través del convenio del NAFTA. Por tanto, en este mundo en que no hay globalización de mercado han surgido bloques que aspiran a tener políticas comunes.
Frente a EE.UU. surge el Mercado Común Europeo, no sólo con política económica propia, moneda, banco central europeo, sino también con parlamento y ahora constitución europea. El mundo asiático ya no es el de los tigres surgentes; hoy la India y principalmente China tienen peso propio en el concierto mundial. Hace poco China terminó la obra de ingeniería hidráulica más grande del mundo que es la represa de las Tres Gargantas. Una obra construida con decenas de miles de trabajadores y realizada para superar las altas demandas de energía que el constante crecimiento económico les exige. Evidentemente no ha sido suficiente ya que en estos días anunció que en los próximos treinta años construirán 600 centrales nucleares.
Por comparación de población y similares índices de crecimiento en la Argentina, en el mismo período, se tendrían que construir 20 centrales. ¿Será así, será eso lo que se necesita? A pesar de ese incremento fabuloso en la producción energética, China estará lejos del consumo de EE.UU. que con el 5% de la población mundial consume el 30% de toda la energía que el mundo produce. Resulta cuanto menos sospechosa la aplicación y traslado al conjunto del planeta de este modelo de vida, producción y derroche de energía. Los ingenieros expertos en energía podrían calcular cuanta sería la energía que el planeta necesitaría, en esa hipótesis, y de donde se obtendría. ¿O no habrá disponible? Corriendo el mapamundi hacia Latinoamérica, en estos días también está la noticia de que Panamá construirá un segundo canal interoceánico.
Resulta interesante observar como una obra de ingeniería de 100 años como el canal de Panamá ya quedó insuficiente y necesita ensancharse para permitir el paso de los grandes buques. Como se sabe el canal funciona a través del lago Gatún que está más elevado que el nivel del mar y es necesario que no se altere el intenso régimen de lluvias que durante 9 meses, sin parar, reponen al lago las aguas vertidas a los océanos a través del régimen de exclusas. Esta es la razón por la cual existió, durante casi cien años, zona del canal bajo bandera norteamericana, para dejar intangible el área verde de esa zona y, a su vez, disponer control militar sobre el cruce.
Una segunda gran obra multimillonaria interoceánica se construirá impulsada por las reglas del mercado internacional y, sin embargo, aún Panamá no tiene vínculo por tierra con Sudamérica. Seguro que hoy la selva del Darién no es un obstáculo que la ingeniería no pueda resolver. ¿Cuáles son las fuerzas que han impedido hasta hoy que no tengamos vinculación completa norte – sur en América Latina? Descubrir la base de los problemas, desde el compromiso con el Pueblo y la Nación y desde la visión latinoamericana, es acercarse a las soluciones. Estas requieren no sólo esfuerzo sino creatividad. El ingenio de tener la tira de papel y en vez de unirla por sus bordes en forma lineal, simplemente unirla dando vuelta uno de ellos. La ruptura sistémica que permita construir una nueva política con un nuevo Estado.

sábado, 22 de noviembre de 2008

LA ESTATIZACION DEL SISTEMA JUBILATORIO

LA JUBILACION ES UN DERECHO QUE EL ESTADO DEBE GARANTIZAR

La decisión de enviar al Congreso de la Nación un proyecto de ley tendiente a recuperar para un sistema único estatal la Jubilaciones de los Argentinos interpreta no solo los sentimientos sino las necesidades del Pueblo Trabajador, garantizando su jubilación.

En lo inmediato, la medida preserva los fondos acumulados de los vaivenes del Sistema Financiero, que se encuentra en crisis global y casi terminal. Los “Administradores” de las AFJP “timbean” el dinero de los trabajadores, apostando en el mercado financiero internacional, mientras que el Gerente que menos cobra, tiene un sueldo de cuarenta y cuatro mil pesos ($44.000) por mes.-

Pero lo más importante, es que volvemos al sistema solidario y eso asegura que cada uno los ciudadanos debe obligatoriamente aportar hoy, para pagar la jubilación de sus padres, hecho que en el sistema de capitalización de las AFJP no ocurre porque cada uno “capitaliza” sus propios ingresos y no comparte con el resto de la Sociedad. Esto le sirve a los gerentes de grandes ingresos a cuyos padres le pagamos la jubilación entre todos, pero ellos no pagan la jubilación de nadie.

De los 445.000 “beneficiarios” del sistema de AFJP, el 80% lo paga el Estado Argentino ($4.000 millones de pesos) pero las Administradoras reciben aportes de 3.600.000 trabajadores por $ 11.700 millones de pesos ¿¿¿Quien explica semejante estafa???

No es casual que los mismos actores políticos que votaron en contra de las retenciones móviles hoy también votan en contra de esta decisión de avanzar en un país mas justo y equitativo

La provincia de San Luis no es ajena a este negociado porque la Administración de los Rodríguez Saá decidió la “compra” de acciones en la AFJP Profesión+Auge, lo que la convierte en corresponsable de la defraudación a los trabajadores de la Provincia.-

La única garantía de tener fondos para pagar las jubilaciones es que nuestro pais recupere la producción y el trabajo, fortalezca el mercado interno y asegure una adecuada distribución de la riqueza.-

¡¡¡¡¡APOYAMOS LA MEDIDA DEL GOBIERNO NACIONAL QUE TERMINA CON LA GRAN ESTAFA ¡¡¡

Partido de la Lealtad Sanluiseña. Enrique Anibal Costanzo

Movimiento Libres del Sur. Julio González

Partido Frente para la Victoria. Daniel González Espindola

Compromiso K. Jorge Calderon

Partido Intransigente. Juan Marchioni

Agrupación 29 de septiembre. “Toto” Orellano

Partido Comunista. Juan Larrea.

Movimiento Universitario de Izquierda. Leandro Damiani

Movimiento Universitario Sur. Sabino Vallejos.

Federacion Tierra y Vivienda. Felix Apendino

lunes, 27 de octubre de 2008

LA UNICA VERDAD ES LA REALIDAD

Mientras el Gobierno Provincial esconde su cabeza en el agujero del “Wi-Fi”, la realidad económica de la Provincia de San Luis se va conflictuando cada vez más. Alegando la excusa de la situación financiera internacional, las pocas empresas que quedan en San Luis se aprestan a suspender y despedir el personal con la complicidad del Gobierno de la Provincia que mira para otro lado. Este autismo, que puede parecer una sinrazón, se entiende si pensamos que Rodríguez Saá pretenderá acusar de la situación al Gobierno Nacional y desde allí hacer su propia campaña nacional utilizando la precariedad laboral de la Provincia como un ariete contra sus enemigos políticos nacionales.

Veamos un poco más detalladamente esto: Una gran cantidad de plantas industriales de la Provincia están en conflicto. Por mi parte, entiendo que es solamente una decisión empresarial, que no tiene correlato con la realidad económica y financiera que está viviendo el país. De todos modos, la decisión de los empresarios es curarse en salud y empezar a utilizar la variable de ajuste más cómoda e indefensa, que son los trabajadores.

La única medida que hasta aquí ha tomado el Gobierno Provincial es afirmar que comprando computadoras va a lograr recalentar la economía (Keynes se levantó de la tumba maldiciendo), y llamar al Consejo Económico y Social por pedido de sus aliados extrapartidarios que cumplen funciones en la bancada supuestamente opositora. La primer medida es absolutamente ridícula y el reparto de chiches no solucionará el problema de empleo que tendrá a la corta la Provincia; en tanto que la segunda medida me hace recordar la famosa frase de Perón, “cuando quieres que una actividad no funcione, arma una comisión”.

La verdad es que los obreros no tienen dónde reclamar. El Área a cargo de Trabajo de la Provincia no tiene realmente ningún poder (porque nunca se quiso que funcionara). Ni siquiera logra que las patronales se sienten a discutir. Las cita a las audiencias, y éstas no concurren a ninguna. Por su parte, la Justicia está sobresaturada de causas y provee audiencias laborales para dentro de muchos meses. El resto de los organismos del Estado Provincial estima que se trata de una cuestión “entre privados” y que no les compete resolver ni hacer nada. Conclusión: la desesperación cunde y los trabajadores y los Sindicatos hacen los que pueden.-

Lo que tiene que hacer el Gobierno Provincial es dejarse de mirar para otro lado y ponerse encarnizadamente a defender las pocas fuentes de trabajo genuino y digno que tenemos. Debe analizar empresa por empresa cual es la situación y sobre todo hacer sentir el peso político de que no se van permitir los despidos y que está decididamente a favor de los trabajadores. De otro modo, los empresarios se sentirán respaldados para ahondar la crisis y hacer retroceder las conquistas de los trabajadores que se han logrado este último tiempo gracias a la política de Néstor y Cristina Kirschner.-

Para usar la jerga zoológica a la cual es tan afecto el Gobernador, ¡hay que dejar de jugar al avestruz y ponerse a trabajar!

Enrique Aníbal Costanzo

Partido de la Lealtad Sanluiseña