martes, 11 de octubre de 2011

Camila Vallejo: Discurso de asunción a la Presidencia de la Federación de Estudiantes de Chile


Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling y quisiera, antes que todo, poder expresarle a los presentes el orgullo y el desafío que significa para mí encabezar la Federación de Estudiantes más importante de Chile, es una gran responsabilidad que significa hacerse cargo de 104 años de historia, 104 años de aventuras y desventuras, 104 años de lucha en el seno del movimiento estudiantil.

Y es un orgullo y un gran desafío porque vengo de aquellos lugares que no reciben condecoraciones, de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe, lugares que a veces incluso se les llega a olvidar.

Mis estudios secundarios los cursé en un pequeño colegio cuyo nombre significa tierra florida; extraña paradoja, ya que en sus patios se respiraba más tierra que flores y en sus salas de madera se acumula el polvo de generaciones de alumnos no emblemáticos, que nunca llegaran a ocupar los puestos de poder más importantes de nuestro país.

Mi carrera, una de las más pequeñas de esta universidad, casi no se encuentra en el consciente colectivo, se pierde entre los pasillos de la FAU y se confunde con otras disciplinas. La geografía en esta universidad casi no tiene tiempo ni espacio, otra paradoja.

Sin embargo, lo más terrible es darse cuenta que de pronto esto no pasa sólo en Geografía, sino que también en Administración Pública, que es carrera de ocho a seis, porque después de las seis de la tarde no hay universidad para ellos, una carrera que debiese ser fundamental para fortalecer el sistema público. Y también ocurre en Educación, y de pronto nos damos cuenta que no son sólo unas pocas carreras, sino que es toda una rama del saber, es toda un área del conocimiento la que ha caído en la pobreza universitaria como consecuencia de las lógicas del mercado implementadas ya a lo largo de estos últimos treinta años.

Y de lo pequeño y olvidado de mi lugar de origen, se suma además mi corto tiempo de vida, con 22 años, vengo a ser la segunda mujer presidenta de la FECH en más de cien años de historia. Y usted rector tendrá el privilegio de ser el segundo en la historia de la universidad que es acompañado por una mujer en la presidencia de nuestra federación de estudiantes.

Ahora bien, puede que en este momento me toque a mí ejercer el cargo de presidenta, sin embargo, debo decir que yo sola jamás habría logrado todo esto y que mis manos son tan solo un par más dentro de tantas otras, y en donde todas juntas son las que levantan este proyecto colectivo que se llama Estudiantes de Izquierda, el cual ya se encamina a su tercer período consecutivo al mando de nuestra federación.

Si me permiten contarles un poco acerca de Estudiantes de Izquierda, debo decirles que como colectivo político estamos presentes en amplios espacios de nuestra universidad, que en nuestro interior se expresa la máxima diversidad estudiantil, que entendemos que la izquierda debe construirse con participación y democracia y que esta elección, en donde hemos aumentado en casi 400 votos respecto de la elección anterior, nos demuestra que como movimiento estamos vinculados orgánicamente con las bases estudiantiles de nuestra universidad.

Como Estudiantes de Izquierda sentimos la responsabilidad ética de hacer política, porque la administración del poder por los poderosos de siempre nos obliga a entrometernos en sus asuntos, porque estos asuntos son también nuestros asuntos y porque no podemos dejar que unos pocos privilegiados sean quienes eternamente definan las medidas y contornos que debe tener nuestra patria, ajustándola siempre a sus pequeños intereses.

Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la federación en una posición de vanguardia en el nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la universidad pateando piedras, en otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos.

Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.

Somos contrarios a la visión de que la universidad es sólo venir, sacarse buenas notas y abandonar cuanto antes sus aulas para salir pronto a ganar dinero en el mercado laboral, tenemos los ojos lo suficientemente abiertos como para darnos cuenta de que afuera hay un mundo entero por conquistar, que este mundo requiere de nuestra entrega, de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio y que para quienes ya hemos abierto los ojos a las inequidades sociales que asoman por todos los rincones de nuestra ciudad, se nos vuelve imposible volver a cerrar la puerta y hacer como que nada hemos visto o como que nada ha pasado. Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable.

Porque necesitamos hoy, más que nunca, una profunda discusión respecto del país que queremos construir y a partir de aquello de cuál es el tipo de universidad que se pondrá al centro de dicha construcción.

Porque no creemos en la universidad como un espacio neutro dentro de la sociedad, la universidad es un agente vivo en su construcción y en el desarrollo del proyecto país que como ciudadanos levantamos día a día. Nuestra responsabilidad está en generar organización al interior de aquélla, lo cual nos permita transformar la universidad, para así poder transformar la sociedad.

Nuestro concepto de universidad nos habla de un espacio abierto, participativo y democrático, con una comunidad universitaria activa, dialogante, una comunidad que se involucra en el diseño y conducción de su casa de estudios.

Nuestra visión es la de una universidad que se ubique ya no en los primeros ránkings de la competencia o el márketing universitario, de los cuales hoy en día mucho se habla, sino que se ubique en el primer lugar de aporte al desarrollo social del país, el primer lugar en el fomento de la equidad en cuanto a la composición social de sus estudiantes, que ocupe el primer lugar en el desarrollo de la ciencia y tecnología al servicio de los intereses de Chile y su pueblo.

Creemos en una universidad permanentemente vinculada con los problemas que nuestro pueblo le presenta, activa en la búsqueda de soluciones y en la entrega de aportes por medio del conocimiento.

Sin embargo, nuestra realidad actual dista mucho de estos conceptos brevemente aquí esbozados, hoy la universidad es cada vez más un proyecto sin otro norte que no sea el que le señala el mercado; a la educación superior se le ha puesto precio y nuestras universidades son medidas por criterios industriales de producción como si fueran una empresa más dentro del esquema productivo de la nación, una empresa especial con muchas comodidades en su proceso productivo, pero empresa al fin y al cabo.

En este esquema, un rol fundamental lo jugó el desfinanciamiento sistemático que vivió la universidad pública al momento de implementarse las políticas neoliberales. El autofinanciamiento, establecido como doctrina, fue un golpe seco que dio en la esencia misma de lo que constituía el quehacer universitario hasta ese momento, condicionando y sometiendo a la universidad a lógicas y esquemas mercantiles que le eran desconocidos. La universidad pública tuvo que verse obligada a competir en situaciones desfavorables dentro de lo que se llamó “el nuevo mercado de la educación superior”; se le puso precio, tuvo que venderse a sí misma para poder captar mayores recursos y continuar así con su proyecto educativo, perdió su brillo y su color, perdió su esencia transformadora y quedó botada en un rincón, ya incapaz de reconocerse a sí misma.

Estamos hablando de que se operó un cambio estratégico en el desarrollo de la universidad, el cual ha sido irremontable hasta este momento. Con ello hubo sectores importantes del quehacer universitario que producto de su no rentabilidad económica fueron cayendo rápidamente en la desgracia y el abandono, las universidades públicas se volcaron a sí mismas, viviendo casi un chauvinismo institucional, donde cada una se preocupaba de su propia sobrevivencia, perdiéndose la visión de conjunto que poseía nuestro antiguo sistema de educación superior pública.

Este procedimiento operado en plena dictadura, siguió su curso con los gobiernos de la Concertación, la cual no operó mayores cambios, más bien se dedicó a administrar con comodidad el modelo heredado y en algunas líneas, incluso, lo profundizó. No obstante lo anterior, pasaron los años y el control del gobierno volvió a las manos de quienes tiempo atrás habían gobernado con trajes de civiles detrás de los uniformes de soldado.

Según nuestra mirada, esto representa un peligro fatal para la universidad pública hoy día, creemos que el gobierno de los empresarios busca poner el broche de oro a la privatización total de la educación superior, sellando definitivamente la obra que iniciaron desde las sombras en los años ochenta. La designación de Harald Beyer y Álvaro Saieh en nuestro consejo universitario, dos grandes defensores del modelo de mercado y el actual presupuesto nacional en el área de la educación superior, son dos grandes indicativos de aquello. Son medidas que nos muestran nítidamente que el gobierno se apresta a poner en marcha una agenda privatizadora a gran escala y que, por lo tanto, el año 2011 será estratégico en su implementación.

Ésta será una batalla importante que enfrentará nuestro sector el próximo año, para dar respuesta a este desafío debemos desplegar un movimiento que escape a tan solo los estudiantes, necesitaremos de los académicos, los trabajadores, las autoridades universitarias, todos juntos en las calles exigiendo que el Estado cumpla con sus universidades, que el Estado cumpla con la educación superior pública de nuestro país.

Pero el problema no pasa tan solo por exigirle al Estado lo que a nuestras universidades le debe, sino que también debemos mirarnos con visión autocritica y preguntarnos qué es lo que como universidad le estamos entregando a nuestro pueblo. Necesitamos un nuevo trato del Estado para con la educación superior pública de nuestro país y, a la vez, necesitamos un nuevo compromiso de las universidades públicas para con el pueblo de Chile y sus intereses, esta universidad tiene que ser la universidad de todos los chilenos y no solo la de unos pocos.

A nadie le es indiferente que en nuestra casa de estudios se perpetúen desigualdades fundamentales que determinan, por ejemplo, que el 20% más rico de la población tenga más del 50% de las matrículas, en cualquier sociedad que se precie de ser justa y democrática esta desigualdad fundamental es inaceptable.

¿Seguiremos educando solo a las élites socioeconómicas, o nos aseguraremos de implementar un sistema de acceso que permita que todos los jóvenes con talentos y habilidades, independiente de su origen y capacidad de pago, puedan permanecer en la universidad?

¿Seguiremos dejando que solo aquellas disciplinas que son rentables en el mercado alcancen niveles de desarrollo armónicos y de excelencia, o aseguraremos de manera efectiva que todas las áreas del conocimiento tengan un trato justo y así puedan contribuir a consolidar la sociedad que anhelamos, ya no solo en términos económicos, sino que en términos culturales, intelectuales, cívicos, valóricos, es decir, con seres humanos íntegros?

Por más que quieran hacernos creer lo contrario, para nosotros la universidad no puede ser un negocio ni mucho menos la educación puede ser una mercancía.

La pelea será dura, pero está el futuro de la universidad en juego y en esta batalla nosotros no bajaremos los brazos.

No quiero terminar mis palabras sin antes aludir a un hecho que para mí reviste gran notoriedad, algo señalaba más arriba pero quisiera ahora poder extenderme un poco más en aquello, me refiero a mi condición de mujer.

Como mujer puedo ver y vivenciar en carne propia las actuales formas de opresión de la que somos víctimas en la actual configuración machista de la sociedad. En Chile nos decimos un país desarrollado y nos llenamos de orgullo por nuestro reciente ingreso a la OCDE, no obstante, detrás de la cortina del progreso económico y del optimismo del jaguar latinoamericano se esconde una historia de opresión y sexismo que aún perdura hasta nuestros días. Las mujeres seguimos sufriendo hoy día todo tipo de discriminaciones, a la hora de buscar trabajo, en los planes de cobertura para nuestra salud, en la escala de sueldos, incluso a la hora de participar en política.

Tan solo ayer leía unas ideas que quisiera poder trasladarles en este momento ya que me parecen esclarecedoras respecto de lo que les quiero decir, abro comillas “respecto de las mujeres, cuando buscan trabajo, además de calificación se le pide presencia y no basta con que sean amables y generosas, sino que deben además ser graciosas, simpáticas y coquetas, pero no mucho. Se les exige estar presentables y cuando juzgan que se ha pasado un milímetro, se les critica por presuntuosas. Se les elogia por ser madres y se les excluye por tener hijos.

De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre”, cierre de comillas.

Estas son las condiciones en las cuales las mujeres nos desarrollamos actualmente, estas son las condiciones que desde mi Presidencia también buscaré transformar.

lunes, 3 de octubre de 2011

Menos partidos menos democracia


Las primarias redujeron la oferta electoral, pero con poca competencia

1-10-2011
                                       
Así se desprende de una investigación de CIPPEC que analiza el debut del sistema. En las categorías de presidente y diputados nacionales, las agrupaciones más votadas presentaron listas únicas. Si bien los partidos nacionales y de distrito se redujeron de 657 en 2009 a 457 en 2011, la profusión de alianzas cruzadas, listas colectoras y acuerdos de adhesión no permitieron una oferta electoral más ordenada.
Las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) redujeron significativamente la oferta electoral, aunque no lograron ordenarla ni promover la competencia en la elección de candidatos a cargos nacionales. Según reveló CIPPEC (Centro de implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), las PASO también evidenciaron las fallas del sistema de votación con boletas múltiples por partido y la dificultad de garantizar una oferta electoral completa en todos los centros de votación.
La investigación, realizada por el Programa de Política y Gestión de Gobierno de CIPPEC, analiza en qué medida la primera edición de las PASO alentó la democratización interna de los partidos políticos y contribuyó a reestructurar el sistema partidario y la oferta electoral.
“Las primarias se desarrollaron con normalidad y la concurrencia a las urnas, del 78,6% de los electores inscriptos en el padrón, supera levemente la participación de las elecciones presidenciales de 2007”, indicó María Page, coordinadora del Programa de Política y Gestión de Gobierno. Además, explicó que los votos nulos y en blanco se mantuvieron en los niveles habituales, 1,21% y 3,57% respectivamente. “El mayor desafío se registró en la distribución de boletas –añadió- sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde se habilitaron más de 30.000 mesas”.
Poca competencia en el interior de los partidos
Según la investigación de CIPPEC, las PASO no promovieron la competencia en la elección de candidatos a cargos nacionales. En la categoría presidente y vice todas las agrupaciones presentaron listas únicas. Aunque en la categoría diputados nacionales hubo competencia en 18 de los 24 distritos, esta se limitó a una o dos agrupaciones.
Por otro lado, en las categorías presidente y diputados nacionales, en todos los distritos, las agrupaciones más votadas presentaron listas únicas. “Estos datos confirman que las PASO no promovieron una elección abierta a toda la ciudadanía”, indicó Page.
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, no hubo ninguna primaria competitiva en ninguno de los cargos de nivel nacional en disputa, aunque sí para las categorías provinciales y municipales.
Con respecto al desempeño de los partidos, la Unión Cívica Radical (UCR) tuvo 14 primarias con competencia; el Frente Unión Popular, 2, y los partidos Demócrata Cristiano, Partido Independiente de Chubut y el Partido Social Patagónico compitieron en un solo distrito. Además, el Frente Amplio Progresista, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y los Trabajadores y Proyecto Sur presentaron listas únicas en todos los partidos.
“El hecho de que todavía es posible y más seguro presentarse por fuera del partido que desafiar a la cúpula partidaria explica en buena medida la falta de competencia en las primarias”, señaló Page. Además, la coordinadora de CIPPEC indicó que, entre otros motivos, muchos partidos eludieron la competencia interna para evitar fuertes divisiones internas que pueden menoscabar en desempeño del partido en las elecciones generales.
Las PASO redujeron los partidos reconocidos y las listas oficializadas
Desde la sanción de la reforma política hasta la oficialización de las listas, la cantidad de partidos capaces de presentar candidaturas se redujo en un 25%. Mientras que la suma de los partidos nacionales y de distrito alcanzó en 2009 a 657, el número bajó a 457 en 2011.
También se redujeron las listas presentadas. De hecho, las siete listas que competirán en octubre por la Presidencia representan el número más bajo desde la vuelta de la democracia en 1983. La misma tendencia se verifica para los diputados nacionales: mientras que en 2007 se presentaron 356 listas, el número bajó a 156 para octubre de 2011.
“La reducción se explica en buena medida por la caducidad decretada a un buen número de partidos desde la sanción de la Ley 26.571 de reforma política”, explicó Gerardo Scherlis, investigador asociado de CIPPEC, que agregó que muchos partidos chicos formaron coaliciones ante la perspectiva de no superar el umbral. Además, la prohibición de las listas espejo también contribuyó a simplificar la oferta electoral.
Desafíos pendientes para ordenar la oferta electoral
La investigación de CIPPEC señala que es clave prohibir las listas colectoras y eliminar los acuerdos de adhesión para lograr una oferta electoral más ordenada. Las listas de adhesión permiten que agrupaciones que concurrieron a las primarias por separado luego compartan la boleta en los comicios generales.
La coordinadora del Programa de Política y Gestión de Gobierno opinó que también es necesario establecer requisitos más estrictos para obtener el reconocimiento como partido nacional y eliminar la posibilidad de establecer alianzas cruzadas.
En cuanto a la administración de las elecciones, CIPPEC recomendó fijar un cronograma menos ajustado en el que las PASO se realicen tres meses antes que los comicios generales. “También es clave traspasar a la Justicia electoral la oficialización de las listas de precandidatos para transparentar el proceso y hacer más equitativa a la competencia”, concluyó Page.