martes, 16 de febrero de 2010

Clientelismo y poder, vicios de las provincias

http://www.desafios.edusanluis.com.ar/2010/02/clientelismo-y-poder-vicios-de-las.html
martes 16 de febrero de 2010

El sistema educativo de la provincia de San Luis (Arg) es de baja calidad e inequitativo. Siempre estuvo controlado por gobiernos provinciales conservadores, y hasta se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que la mayoría de los ciudadanos provinciales tienen ideologías similares, y no manifiestan intenciones de cambio, es más, las críticas que se escuchan sobre lo que pasa en las escuelas, son sobre aspectos superficiales, referidos a los edificios etc.
Pero ¿Qué características tienen los gobiernos provinciales como este, en Argentina? ¿Cuál es la calidad institucional? La nota siguiente describe objetivamente, aunque no en su totalidad, la realidad en las provincias con fuertes menciones a San Luis:
La baja calidad institucional reina en la mayor parte de los distritos
Según Poder Ciudadano
Gobernantes que se perpetúan en el poder, dependencia del empleo público, clientelismo, ataque a los jueces independientes y asfixia financiera a la prensa. Esos son algunos de los mayores problemas que enfrenta la democracia en las provincias, donde las instituciones no escapan a la coyuntura nacional.
Un trabajo de la Fundación Poder Ciudadano indica, por ejemplo, que ocho de los 24 distritos del país no tuvieron rotación de partidos en el poder desde que volvió la democracia, en 1983. Se trata de Santa Cruz, Formosa, Jujuy, San Luis, La Rioja, La Pampa (todas manejadas por el PJ), Río Negro (UCR) y Neuquén (Movimiento Popular Neuquino). Las cláusulas de reelección indefinida y la ley de lemas que todavía existen en muchos distritos son la clave para retener el poder.
Un caso paradigmático es Catamarca: fue la única provincia con reelección indefinida donde el gobierno cambió de manos (pasó de peronistas a radicales), pero para eso tuvieron que mediar una intervención federal y el escándalo por el crimen de la joven María Soledad Morales.
Algo parecido pasó en Santiago del Estero, donde el radicalismo K llegó al poder sólo después de una intervención federal contra el gobierno de los Juárez.
Según Poder Ciudadano, un engranaje clave para perpetuarse en el gobierno es el empleo público, combinado con los planes sociales, el mejor reaseguro para mantener el voto cautivo.
Cinco de las siete provincias con mayor cantidad de empleados públicos cada 1000 habitantes no experimentaron cambios de gobierno en estos 26 años de democracia. Se trata de San Cruz, Neuquén, La Rioja, Formosa y Río Negro. Las otras dos provincias que completan la lista son Catamarca y Tierra del Fuego, que encabeza el ranking con 105 empleados públicos cada mil habitantes. Se trata de una auténtica excepción.
Convertida en provincia en 1992, la isla de Tierra del Fuego demostró una notoria rotación política (no sin escándalos) y desde entonces la gobernaron el Partido Justicialista (PJ), la Unión Cívica Radical (UCR) y Afirmación por una República Igualitaria (ARI).
Otro dato llamativo es la composición de las legislaturas. En siete provincias (San Luis, Santa Cruz, Tucumán, La Rioja, Entre Ríos y Chubut) el gobernador cuenta con un bloque legislativo superior al 75 por ciento de las bancas. Mientras tanto, en cuatro más (Formosa, Misiones, Salta y Santiago del Estero) la bancada oficialista supera el 66 por ciento.
El trabajo efectuado por Poder Ciudadano advierte que en algunos distritos argentinos el voto no se traduce en una representación legislativa acorde y pone como ejemplo el sistema de un diputado por pueblo que se usa en Santa Cruz o el que se aplica en el Senado de San Luis, que conducen a la sobrerrepresentación de las mayorías.
"En 2007 perdimos contra el kirchnerismo por 60 puntos contra 40 y en 2009 le ganamos 60 puntos contra 40. Sin embargo, ellos retienen 20 diputados sobre 24", ejemplificó a La Nacion el diputado Eduardo Costa (UCR-Santa Cruz).
Además, el estudio efectuado por Poder Ciudadano puso la lupa en 12 provincias, en las cuales entrevistó a informantes locales considerados claves (como académicos, periodistas o ex funcionarios) para obtener datos sobre libertad de expresión, procesos electorales y clientelismo.
San Luis, Santa Cruz, Formosa y Chaco (en ese orden) son las provincias en las cuales se percibe que el clientelismo político tiene más influencia y donde se notan más irregularidades electorales, mientras que Mendoza, la Capital Federal y Tierra del Fuego fueron las mejor evaluadas.
"Tenemos un sistema electoral perverso con ley de lemas, reelección indefinida, herramientas fraudulentas preelectorales y poselectorales, una justicia complaciente con el poder político y disciplinamiento a través de la caja de los medios", dijo desde Formosa el senador radical Luis Naidenoff.
Con resultados similares, Santiago del Estero, San Luis, Formosa y Santa Cruz (en ese orden) fueron los distritos peor calificados en los ítems de independencia de los medios gráficos provinciales y de las organizaciones de la sociedad civil.
Allí los especialistas consultados denunciaron falta de libertad de expresión, prácticas de control y extorsivas (mediante la publicidad oficial) en los medios e injerencia gubernamental.
Caso paradigmático
El de San Luis es un caso paradigmático, porque funciona un solo diario provincial, propiedad de los hermanos Rodríguez Saá, que ejercen el poder desde 1983.
"En ese año había cinco diarios, pero ellos compraron tres, dos de los cuales cerraron, y asfixiaron financieramente a los otros dos, mediante la pauta publicitaria y el banco de la provincia", dijo a La Nacion el ex diputado puntano Juan José Laborda Ibarra, de origen demócrata y opositor a los Rodríguez Saá.
"Hay democracias con diferentes grados de intensidad. Algunas alcanzan desarrollos democráticos interesantes, pero en otras se impone la discrecionalidad del gobierno de turno", sintetizó Pablo Secchi, director del área Instituciones Políticas y Gobierno de Poder Ciudadano y responsable del estudio.
Finalmente, el relevamiento advierte sobre irregularidades en la Justicia, como la falta de concursos y la inestabilidad de los jueces o la mayoría oficialista en los consejos de la magistratura locales.
El tema también lo estudió la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), que notó deficiencias parecidas. "En algunas provincias, hay problemas serios de falta de independencia y avance de la política sobre la Justicia, hay destituciones de jueces por razones políticas, falta de transparencia judicial y consejos de la Magistratura con demasiada influencia del sector político", sintetizó a La Nacion Alvaro Herrero, director ejecutivo de la Asociación por los Derechos Civiles

Los diputados tienen aumentos. Los empleados publicos ¡minga!

Polémica en San Luis por la nueva dieta que "engorda" el bolsillo de los legisladores


El proyecto de ley para aumentar los sueldos ya tiene media sanción. Críticas de los estatales y docentes. Cuánto pretenden cobrar.
Algunos sectores de la sociedad sanluiceña tildan a la medida de Escandalosa.
El oficialismo y la oposición de San Luis se puso de acuerdo en algo. Ya tiene media sanción una ley para que los diputados y senadores se aumente el sueldo y empiecen a cobrar entre 25.000 y 30.000 pesos por mes.
Los gremios estatales y docentes, y algunos sectores de la comunidad están indiganados por la medida y la tildan "escandalosa". Claudio Poggi, presidente de la Cámara de Diputados de San Luis, justificó el aumento de sueldo porque a partir de ahora los legisladores se tendrán que hacer cargo de los gastos de telefonía, traslados, servicios y colaboradores.
Además agregó que si un legislador no quiere tener colaboradores, podrá quedarse con la dieta, porque la cobrará de todos modos.
Al enterarse de la medida, los gremialistas salieron con los tapones de punta. "El aumento es un verdadero escándalo; sancionan este incremento cuando sistemáticamente se nos vienen negando aumentos a nuestros magros sueldos, amparándose en que nos encontramos en emergencia económica", señalaron al diario La Nación.
Otra de las voces en contra fue la del ex diputado provincial Juan José Laborda Ibarra, quien envió una nota al gobernador Alberto Rodriguez Saá en la que le solicita que si el proyecto es aprobado por el Senado, lo vete, ya que "no tiene ningún tipo de justificación racional y sólo constituye un verdadero e irritante privilegio sectorial que contribuirá a deteriorar aún más la imagen que la sociedad tiene de sus políticos".
El proyecto, que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados, espera por su tratamiento en las comisiones del Senado que tiene como fecha de inicio del calendario legislativo, el 1 de abril.
La última vez que los legisladores se aumentaron el sueldo fue en en agosto de 2009, cuando se sumaron un 15% a la dieta. Con ese incremento, el sueldo bruto de un senador llegó a los 12.500 pesos, aproximadamente. Pero, también, debe sumarse 1.200 pesos en caso de desarraigo, más 8.000 pesos si canjean los pasajes. La suma es de unos 21.700 pesos.
Publicado en Diario Perfil de fecha 15/02/2010

jueves, 11 de febrero de 2010

UNA EXPLICACION DE LA SUBA DEL PRECIO DE LA CARNE

La carne falta y el precio sube

Según el Senasa, entre 2008 y 2009 el número de cabezas de ganado se redujo en 3,15 millones. Influyeron la sequía, el avance de la soja, el creciente consumo interno y la falta de concreción de algunas de las medidas anunciadas.


Por Fernando Krakowiak
El kilo vivo de novillo cerró ayer en Liniers a 5,3 pesos en promedio y acumula una suba de 27,3 por ciento en febrero y de 45 por ciento desde comienzos de diciembre. El aumento mayorista se ha venido trasladando rápidamente a las carnicerías, donde los precios se ajustaron de manera dispersa, pudiendo incluso superar ese porcentaje en las zonas de mayor poder adquisitivo. El martes, Cristina Fernández de Kirchner atribuyó el ajuste a una supuesta especulación de los ganaderos que estarían reteniendo animales en sus campos a la espera de mejores precios. Ayer varios dirigentes rurales negaron la acusación y retrucaron que la falta de carne es consecuencia de un problema estructural provocado por la ausencia de incentivos oficiales a la producción. Ambas explicaciones no son excluyentes, pues las cifras de los últimos años evidencian una caída del stock vacuno, motivada por la sequía y la falta de incentivos, que ahora está siendo funcional a la especulación de los productores en un contexto de suba de precios generada por la escasez.
Según el Senasa, entre 2008 y 2009 el número de cabezas de ganado bovino se redujo en 3,15 millones, quedando en 54,4 millones. Eso fue consecuencia de un incremento fuerte de la faena en un contexto de menores nacimientos y alta mortandad provocado por la sequía, lo que evidencia una paulatina descapitalización. Entre 2002 y 2009, el número de animales faenados trepó de 11,5 a 16 millones y el porcentaje de hembras sobre ese total creció por encima del 47 por ciento a partir de 2008, marcando el ingreso en una etapa de liquidación de stocks.
De hecho, el promedio de hembras faenadas entre 2007 y 2009 con relación al stock total fue de 19 por ciento, cuando en el período 2003-2006 había sido de 13 por ciento. El porcentaje incluye vacas, vaquillonas y terneras y muestra una baja en la cantidad de vientres tanto en el corto como en el largo plazo. Los datos de Senasa y la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario permiten estimar que este año se destetarán dos millones de animales menos que en 2009.
Esa situación se agrava particularmente en enero y febrero por una escasez estacional de terneros ya que los destetes se producen a partir de marzo. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se basó en este dato para prometerle a la presidenta Fernández de Kirchner una baja de precios a partir de marzo, pero los especialistas aseguran que igual los ingresos de terneros no alcanzarán los volúmenes previos al momento en que comenzó la seguidilla de aumentos.
Esta crisis tiene una de sus causas en la última sequía, la peor de los últimos cincuenta años, pero también influyeron la retracción de la ganadería a manos de la soja, el creciente consumo interno de carne, que orilla los 73 kilos per capita, y la falta de concreción de muchas de las medidas anunciadas por el gobierno en los últimos años. Los distintos funcionarios que estuvieron a cargo de la negociación con la Mesa de Enlace anunciaron planes ganaderos cada vez que los ruralistas presionaron en búsqueda de soluciones, pero el componente “más terneros” destinado a incrementar la productividad, los incentivos para producir novillos pesados y los cambios en el sistema de comercialización para vender por cuartos en lugar de medias reses, entre otras medidas, fracasaron o ni siquiera se implementaron. Mientras tanto, cada vez que los precios pegaron un salto se apeló a soluciones de corto plazo como las ofrecidas por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien se especializó en negociar con los grandes frigoríficos el envío de carne a precios rebajados a los principales hipermercados a cambio de una agilización de los registros de exportación. Esas “baratas” sirvieron para seguir garantizando precios relativamente económicos, pero no pudieron evitar que el stock se deteriorara en un contexto de aumento del consumo. Los especialistas coincidían en que esa estrategia tenía fecha de vencimiento y las subas de las últimas semanas parecieran confirmarlo.



fkrakowiak@pagina12.com.ar

miércoles, 10 de febrero de 2010

SE BUSCA A ESTA PERSONA

Les ruego hacer una cadena.

Este mail es de un compañero de Daniel del Banco Comafi. La hija (18 años) fué a la facultad hace tres días y no volvió mas esta desesperado por favor hacer una cadena para que, si alguien la vió, se comunique con los teléfonos que están abajo... Gracias!
Negro, acá te mando las fotos de mi hija. Hace la cadena lo más grande que puedas. Pasásela a la bancaria para que se la pasen a los demás bancos. Gracias.
SI VES A JULIETA POR FAVOR COMUNICATE:
15-65135077 (papá)
15-65478671(mamá)


domingo, 7 de febrero de 2010

Argentina: el hondurazo que se prepara

Guillermo Almeyra

Es difícil describir a los no argentinos el complejo escenario político social de Argentina. Probemos, seguros de que el resultado será pobre y decepcionante. En primer lugar, se enfrentan dos grandes bloques: el de la vieja oligarquía terrateniente unida al capital financiero internacional, y reciclada con éste como exportadora y con las trasnacionales en la industria, y el gobierno, que intenta favorecer al empresariado industrial con el apoyo del Estado.
El primero cuenta aún con el monopolio de los medios de información, ya que la nueva ley respecto a éstos no está siendo aplicada y, con el apoyo de una parte importante del aparato judicial heredado de la dictadura, está tratando de ser anulada. Además, moviliza las simpatías de la mayoría de las clases medias urbanas y rurales y de las fuerzas armadas, y se apoya en la casi totalidad de la Iglesia católica, e incluso en sectores de los trabajadores, convencidos por la campaña de los medios de que el gobierno es causante de la corrupción y de la inseguridad y llevará el país al desastre. El bloque dirigido por el gobierno tiene en cambio el apoyo inseguro y dubitativo de los empresarios a los que favorece y del aparato corporativo de la burocracia sindical charra, corrupta y antidemocrática que dirige la Confederación General del Trabajo (CGT), se apoya en un núcleo de intelectuales totalmente acríticos y en el del diario (de muy escasa circulación) Página 12 y otro gratuito: El Argentino.
En la oposición militan desde la derecha semifascista peronista (el colombiano-argentino Francisco de Narváez, vinculado al narcotráfico internacional, algunos gobernadores, como el de San Luis, el ex presidente Rodríguez Saa), pasando por el menemismo y por el partido del alcalde de la ciudad de Buenos Aires, el semifascista Mauricio Macri; por la Unión Cívica Radical (que es liberal de centroderecha), por el partido de extrema derecha conservadora de la ex radical Lilita Carrió. A este grupo se alían las organizaciones de los terratenientes y capitalistas agrarios y, para golpear al gobierno, los maoístas de la llamada Corriente Clasista y Combativa y su PCR, y los autoproclamados trotskistas del Movimiento Socialista de los Trabajadores, partidarios del “cuanto peor mejor”. A veces, incluso, un ala de la Confederación de Trabajadores Argentinos (otra es progubernamental), central obrera que el gobierno –para no pelearse con la CGT– se empeña en no reconocer a pesar de las exhortaciones de la OIT y de lo que dice la ley. Los diversos grupos de extrema izquierda (peronistas y ciertos trotskistas), así como un centro izquierda encabezado por el Proyecto Sur del cineasta Pino Solanas coinciden en los problemas fundamentales con la derecha opositora, pero por razones propias.
La tragicomedia de la defenestración del presidente del Banco Central reclutado por Néstor Kirchner en las filas de los neoliberales, acérrimos partidarios del Consenso de Washington y ahora remplazado por la ex presidente del Banco de la Nación, expuso tres posiciones principales: la del gobierno –garantizar el pago de la deuda con los pequeños acreedores internacionales para obtener condiciones más favorables para contraer nueva deuda internacional–, la de la derecha –pagar la deuda externa, pero a costa de la reducción de los planes sociales y los gastos públicos– y la del centroizquierda y extrema izquierda, que se niega a pagar nada, sin diferenciar entre la deuda ya declarada ilegítima, contraída por la dictadura y por la derecha, y la legítima, contraída en cambio en los últimos 20 años, que debe ser sometida a una auditoría para ver qué parte de ella es fraudulenta.
El gobierno perdió el control de ambas cámaras, pero es en ellas la primera mayoría. La derecha está desunida, fragmentada y no siempre cuenta con el apoyo de centroizquierda (socialistas y Proyecto Sur, fundamentalmente, más pequeños partidos). Por eso se encamina por la vía de un golpe institucional a la hondureña, o como el que prepara la derecha en Paraguay. El diario La Nación (que es su estratega y “partido” real) propone una estrategia de hostigamiento judicial y parlamentario derribando figuras claves del gabinete hasta lograr un juicio político contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, acusándola de enriquecimiento ilícito y de violar la Constitución. El ex presidente Eduardo Duhalde, peronista, a quien se vincula con el narcotráfico y a lo más corrupto del aparato peronista, pide por su parte amnistía a los militares genocidas que hicieron desaparecer 30 mil personas y el fin de los juicios a los militares “para no humillar” a las Fuerzas Armadas (en realidad, para movilizarlas contra el gobierno, como en el pasado). Con esta preparación de las condiciones para un golpe, se marcha hacia las elecciones del año próximo. El gobierno no quiere ni puede movilizar a los trabajadores, que en este conflicto intercapitalista no tienen voz ni voto; tampoco es capaz de explicar nada con transparencia (por que tiene cola de paja) ni ofrecer ningún proyecto nacional. La derecha, por su parte, ni siquiera tiene un liderazgo único. Estados Unidos trabaja como siempre y apoya activamente a la derecha política y social. Se ha abierto así un periodo de incertidumbre política y de inestabilidad creciente caracterizado por la disputa por la renta agraria entre dos sectores capitalistas. Falta cruelmente la voz del tercero en disputa.
Publicado en La Jornada de Mexico. 7/02/2010.-

San Luis cada vez mas aislada. Rechaza Fondo de Bicentenario

Randazzo cosecha apoyos claves de los gobernadores

Hasta que el ministro del Interior descartó que las reservas se usen para cubrir déficits provinciales, ya eran 17 los gobernadores a favor del Fondo del Bicentenario
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, confirmó haber tratado el tema del Fondo del Bicentenario con cada uno de los gobernadores argentinos y consideró que la política trasciende al actual gobierno de Cristina Fernández.
Tras descartar que se apliquen las reservas a cubrir déficits provinciales, el titular de la cartera política ponderó que se trata de “una decisión sumamente importante: la posibilidad de que simplemente se tome parte de sus reservas excedentes para garantizar a los acreedores y al sistema financiero que va a honrar sus deudas”.
Durante las últimas semanas, fueron 17 los gobernadores que expresaron su apoyo al Fondo del Bicentenario.
Desde los que acompañan a la acual gestión en el Gobierno Nacional, hasta algunos que si bien son críticos han considerado al Fondo una política correcta.
Los primeros dos gobernadores que expresaron su apoyo fueron el de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el de Chaco, Jorge Capitanich.
Junto a ellos, los gobernadores que acompañan el proyecto del gobierno como por ejemplo como el de San Juan, José Luis Gioja, y el de Santa Cruz, Daniel Peralta.
Además, expresaron su apoyo gobernadores peronistas como el de La Pampa, Oscar Jorge; el de Tucuman, José Alperovich; el de Entre Ríos, Sergio Urribarri; el de Jujuy, Walter Barrionuevo; de la Rioja, Luis Beder Herrera y el de Misones Maurice Closs.
Pero, también, gobernadores que expresan críticas a algunas políticas del gobierno planteraon que el Fondo es una política para respaldar.
Ellos son el Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey; el de Córdoba, Juan Schiaretti; el de Santiago del Estero, Gerardo Zamora; el de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral; el de Río Negro, Miguel Saiz; el de Neuquén, Jorge Sapag y la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos.
Además, durante esta semana, legisladores correntinos expresaron su apoyo al Fondo del Bicentenario frente al Ministro del Interior, Florencia Randazzo.
La gobernadora de la provincia de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, dijo que "necesitamos un fondo que permita financiar el funcionamiento del Estado, las obras de infraestructura y cancelar las deudas".
En el mismo sentido, el gobernador de Tucumán, Alperovich afirmó que "tenemos que lograr que en el país se sostenga el crecimiento económico para darle mas trabajo a la gente. Por supuesto que vamos a apoyar la constitución del Fondo del Bicentenario".
Por su lado, el cordobés Schiaretti, habia planteado su apoyo y agregado que es "imperioso que el Fondo del Bicentenario incluya también la solución de las deudas financieras de las provincias, que deben afrontar mayores vencimientos en 2010".
El gobernador de Misiones, Maurice Closs, arugumento que apoya la utilización de las reservas por entender que "es muy importante la posibilidad de renegociar nuestra deuda".
El gobernador de Salta, Urtubey también se manifesto a favor y pidió que si se liberan recursos "se cree un fondo de convergencia para paliar las necesidades del NOA, el NEA y el conurbano".
Tanto Scioli como Capitanich acompañan la constitución del Fondo.
El mandatario bonaerense dijo que “la decisión de la presidenta Cristina Fernández sobre la creación del Fondo del Bicentenario es muy importante para todas las provincias”; y el gobernador de chaco aseguró estaba "a favor de la constitución del Fondo del Bicentenario".
Además, Urribarri dijo que le pidió a los legisladores de Entre Ríos que voten a favor de la creación del Fondo del Bicentenario porque "el destino de esos fondos es pagar los compromisos que tenemos con el mundo y permitiría que se liberen recursos para seguir con la marcha de la economía, para obras y viviendas".
El gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera destacó que si se concreta la medida “le dará credibilidad y sustento al país”, a pesar de que "los medios y oposición se conjuguen para decir lo contrario".
El vicegobernador pampeano, Luis Campo, expresó que "esos fondos hacen que Argentina sea más creíble, que las tasas de intereses internacionales bajen y pueda aparecer financiamiento externo que hoy no tenemos".
El gobernador santiagueño Zamora, respaldó a la presidenta "en su decisión de implementar el Fondo del Bicentenario" porque “nos permitirá a todos los argentinos seguir avanzando en la política de desendeudamiento y el desarrollo de la economía”.
Por último, el primer mandatario de la provincia de Río Negro, Miguel Saiz, dijo que acompaña la decisión y advirtió que sólo los que administran "saben de las necesidades" financieras de las provincias.
Por ahora, sólo se pronunciaron en contra, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, el gobernador de San Luis, Alberto Rodriguez Saa y el de Chubut, Mario Das Nevez.
Publicado en Infoecos. Diario del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Domingo 7/2/10

miércoles, 3 de febrero de 2010

No ha lugar al amparo de San Luis (Pagina 12 del 3-02-2010)

El tribunal consideró que la provincia carece de “legitimación” para representar a sus ciudadanos y que no hay un “interés directo” en juego que la afecte. No se expidió sobre la validez del DNU que habilitó el uso de reservas para pagar deuda.


Por Irina Hauser

L a Corte Suprema le dio una bocanada de oxígeno al Gobierno en la batalla judicial en torno del decreto de necesidad y urgencia que dispuso el uso de reservas del Banco Central para el pago de la deuda. El tribunal, con cinco votos, rechazó el amparo de San Luis contra el Fondo del Bicentenario, con el argumento de que no hay un “interés directo” en juego que la afecte como provincia y que carece de “legitimación” para representar a sus ciudadanos. La resolución no entra en el análisis de la validez del DNU cuestionado, pero conlleva una idea tácita de que lo que está en juego es un problema político que debería encontrar solución en el Congreso y no en los tribunales. El tema, de todos modos, todavía tiene chances de volver a los jueces supremos si el Poder Ejecutivo apela las medidas cautelares que consiguieron varios legisladores de la oposición en el fuero contenciosoadministrativo, y que aún mantienen congelados los controvertidos 6569 millones de dólares.
A fines de diciembre, el gobierno de Alberto Rodríguez Saá presentó un amparo contra el decreto 2010/09 que dispuso el uso reservas para pagar vencimientos de la deuda pública. Decía que era inconstitucional porque: las provincias tienen dominio sobre las reservas del BCRA, facultad que se habría visto afectada; no estaba claro el destino de la deuda y no estaban justificadas la necesidad y la urgencia de la disposición. En una respuesta inicial, que hasta en Tribunales sorprendió por su rapidez, la Corte le requirió al Estado que presentara un descargo con una explicación sobre el Fondo del Bicentenario y le dio plazo hasta el 8 de enero. Además de defender el decreto, el Gobierno cuestionó la potestad de la administración puntana para demandar por falta de “incidencia directa” sobre sus derechos. Finalmente, ayer Sus Señorías avalaron ese argumento.
Para San Luis, representada por el ex supremo menemista Rodolfo Barra, lo que afectaba sus intereses era que el Poder Ejecutivo se había atribuido poderes legislativos delegados por las provincias sólo al Congreso; y decía que el DNU perjudicaba a la población provincial porque causaría el deterioro de la moneda. La Corte refutó de plano ambas razones y dejó en claro que la provincia no puede motorizar la demanda.
- San Luis, señala la resolución, carece de legitimación para accionar en nombre de sus ciudadanos, algo que sólo podrían hacerlo –según la Constitución nacional– el defensor del Pueblo, las organizaciones de la sociedad civil o los propios damnificados. Un alto funcionario del tribunal acotó: “Si una provincia quiere defender a sus ciudadanos, para eso tienen a sus representantes en el Congreso”.
- Según el fallo, el interés provincial por defender la moneda no alcanza para demostrar que hay un perjuicio directo. A la vez advierte que precisamente como la provincia delegó en el Estado el resguardo del valor de la moneda “no puede reconocérsele la potestad de ejercer un control pormenorizado” al respecto.
Los supremos se basaron en un precedente de 2002, en el que la Corte de entonces rechazó la legitimación de la provincia de Río Negro, que había cuestionado las normas del corralito en nombre de sus habitantes. Cambiar esa doctrina, dicen en el alto tribunal, “abriría la puerta a que las provincias puedan reclamar cualquier cosa e incluso puedan afectar la libertad de sus ciudadanos”. Además, en el acuerdo de ayer, hablaron largamente de evitar cambiar las reglas del juego de acuerdo a cómo sopla el viento (político) porque eso desprestigia a la Justicia, un concepto que suele repetir el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti. El fallo lleva su firma y las de Elena Highton de Nolasco, Carmen Argibay, Juan Carlos Maqueda y Enrique Petracchi. Hasta última hora Carlos Fayt no había puesto la suya. Raúl Zaffaroni está excusado en todos los casos en los que es parte San Luis.
La Corte, por ahora, no entró en el análisis de fondo sobre la validez del DNU del Fondo del Bicentenario. Y si fuera por Sus Señorías la discusión debería agotarse en el Parlamento. “La judicialización de la política no es buena, porque no es bueno el gobierno de los jueces”, decía ayer un encumbrado funcionario supremo, en un intento por traducir el mensaje subyacente del nuevo fallo.
Como sea, en el tribunal saben que tarde o temprano el tema va a volver a llegar a sus despachos. Por lo pronto, el Gobierno todavía tiene tiempo esta semana para apelar las medidas cautelares con que sala de feria de la Cámara en lo Contencioso Administrativo resolvió mantener el bloqueo de las reservas del BCRA destinadas al pago de la deuda, por lo menos hasta que haya un pronunciamiento del Congreso sobre el DNU.
El nuevo procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha, ya estaría trabajando -–informaron fuentes oficiales– en la presentación de un recurso extraordinario para llegar a la Corte, que primero la Cámara deberá decidir si admite o rechaza. En el Ejecutivo habría expectativas no sólo de que lo conceda, sino de que lo haga con un efecto tal que deje en suspenso las medidas cautelares. La causa promovida por Federico Pinedo (PRO) y la Coalición Cívica quedó finalmente en manos de la Sala IV; la de los radicales, en la Sala III.
En esta etapa se abre otra discusión jurídica que será clave: para que la Corte acepte un recurso extraordinario las normas dicen que tiene que haber una sentencia definitiva, y este no sería el caso. Pero también hay antecedentes que prevén excepciones para habilitarlo, por ejemplo por “gravedad institucional”. La jurisprudencia del alto tribunal, a su vez, no reconoce legitimación para litigar a los legisladores, por lo menos mientras sigue el trámite parlamentario. Recién una vez que se superen estos debates legales, tal vez se llegue a hablar en tribunales de la constitucionalidad o inconstitucionalidad del decreto. Todavía parece algo lejano, mientras el tablero político sigue en movimiento.

lunes, 1 de febrero de 2010

LA CORTE SUPREMA SE DECLARO COMPETENTE EN LA CAUSA DE LA PROVINCIA DE SAN LUIS CONTRA LA NACION

S. 942. XLV.


ORIGINARIO
San Luis, Provincia de c/ Estado Nacional s/ amparo.
Buenos Aires, 30 de diciembre de 2009

Autos y Vistos; Considerando:

Que el Tribunal comparte los argumentos y la conclusión del dictamen de la señora Procuradora Fiscal, a los
que corresponde remitir a fin de evitar repeticiones innecesarias. Que con respecto a las restantes peticiones efectuadas en el escrito de inicio, se hace saber a la parte actora que en virtud de la complejidad y alcances de las cuestiones comprometidas, el Tribunal continuará su estudio luego del receso correspondiente a la próxima feria judicial del mes de enero.
Por ello y de conformidad con lo dictaminado por la señora

Procuradora Fiscal, se resuelve: I. Declarar que la presente causa corresponde a la competencia originaria de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. II. Requerir con habilitación de días y horas inhábiles al Poder Ejecutivo Nacional el informe circunstanciado que prevé el artículo 8° de la ley 16.986, que deberá ser contestado en el plazo de diez días. Para su cumplimiento, líbrese el correspondiente oficio a la señora presidenta de la Nación. III. Hacer saber a la actora lo decidido en el considerando 21. Notifíquese por Secretaría a la actora y comuníquese al señor Procurador General.

RICARDO LUIS LORENZETTI - ELENA I. HIGHTON de NOLASCO -

CARLOS S. FAYT - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - JUAN CARLOS

MAQUEDA - CARMEN M. ARGIBAY.

ES COPIA

Parte Actora: Provincia de San Luis, representada por el señor Fiscal de Estado,

Dr. Eduardo S. Allende.

Profesionales intervinientes: Dres. Rodolfo Carlos Barra, Horacio Tomás Liendo,

Carlos José Antonio Sergnese y Beltrán María Fox (letrados patrocinantes).

miércoles, 27 de enero de 2010

Los diputados nacionales de San Luis no hablan ¡pero cobran!

Cuánto hablaron los diputados en 2009

Una vez más Agustín Rossi fue el diputado que más habló a lo largo del año pasado en el recinto, en tanto que 55 no emitieron palabra alguna en ese mismo período. Tres legisladores no hablaron durante todo sus mandatos.
Pintaba mal 2009. A mitad del año, hasta la bisagra que marcaron las elecciones del 28 de junio, el Parlamento presentaba un récord negativo en ambas cámaras. Nunca como ese año hubo tan pocas sesiones en la primera mitad de 2009. Eso tenía una explicación lógica, las elecciones legislativas.
Lo que tal vez no haya sido lógico fue que los comicios se adelantaran cuatro meses, medio año antes del recambio legislativo, pero esa es otra discusión.
Lo cierto es que a partir de los comicios y por imperio de las necesidades del oficialismo, los recintos se abrieron de par en par y el trabajo se potenció. Las razones en ese caso también obedecen a otra discusión, pero lo cierto es que 2009 deberá ser recordado en el tiempo como un año en el que se aprobaron leyes trascendentes y polémicas, y que tuvo un número de sesiones cuando menos interesante.
Como consecuencia de ello, las palabras emitidas en el recinto, que es el objeto de este estudio, fueron muchas. No tantas como en 2008, pero más que en 2007. Y la comparación vale para considerar los tiempos como se debe: hay que diferenciar siempre los años pares de los impares. Los primeros son años donde la actividad debiera ser plena; los impares son electorales y por lo tanto están signados por ese dato fundamental que afecta obviamente la actividad legislativa.
No obstante ello, a lo largo de 2009 se escucharon 748.842 palabras en Diputados. ¿Muchas? Pocas, en relación a 2008, cuando se expresaron 1.232.372; pero más que en 2007, cuando el oficialismo era dueño de la mayoría en la Cámara baja y se contabilizaron 712.749 palabras. Más de treinta mil palabras más se escucharon el último año, cuando eso sí, los nuevos legisladores no pudieron casi anotarse en este trabajo, habida cuenta de que al no haber sido convocadas las extraordinarias, apenas si algunos tuvieron oportunidad de hablar en la sesión preparatoria del 3 de diciembre. De hecho, sólo seis legisladores de los nuevos pudieron hablar en esa sesión preparatoria, más allá del “sí juro”.
El cual, dicho sea de paso, no es computado por los taquígrafos en cuya labor se basó este informe realizado para el Indice de Calidad Legislativa. Sí consignan las versiones taquigráficas aquellos juramentos en los que el legislador se sale del molde. Fue el caso de Antonio Alizegui, quien dijo siete palabras: “También juro por el Movimiento Obrero Organizado”; o Graciela Iturraspe, que juró “por los 30 mil detenidos desaparecidos: sí juro”. Ocho palabras.
Los más y los menos
Como siempre, el diputado que más habla es el presidente del Cuerpo, en este caso el jujeño Eduardo Fellner, en función de ser el que otorga la palabra. Por tal motivo, el trabajo permite determinar 41.771 palabras expresadas por el titular de la Cámara a lo largo del año, pocas menos que las que emitió en 2008 (42.908).
Pero fuera de Fellner, que en su calidad de presidente no pronuncia discursos y por lo tanto no es quien hace conocer sus ideas como parlamentario durante las sesiones, el primer lugar le corresponde a Agustín Rossi. En efecto, el titular del bloque kirchnerista de la Cámara baja emitió 19.759 palabras, que en este caso sí son muchas menos de las 40.812 emitidas el año anterior.
En este caso tampoco es novedad. Desde que Semanario Parlamentario elabora este trabajo investigativo, siempre el titular del bloque oficialista es el que más habla. Cosa que involucra a todos los jefes de bancada, que tienen preeminencia a la hora de los discursos, por contar con mayor tiempo para extenderse.
Así es que Claudio Lozano figura en tercer lugar, con 17.142 palabras emitidas en el recinto, pero en este caso también vale consignar que fue durante 2009 jefe de un bloque unipersonal. En cambio Marcela Rodríguez, de la Coalición Cívica, alcanzó un meritorio cuarto lugar pese a no presidir su bancada. No lo consigna el informe, pero sí la investigación: esta diputada es una de las que tiene más cantidad de llamados de atención por extenderse con sus alocuciones. Se nota…
En similar condición habrá que hacer notar a Fernando Iglesias, quien en su primer año como diputado hizo honor a su profesión de periodista exponiendo una oratoria tan florida como extensa. Al punto tal que el Indice de Calidad Legislativa lo ubica en séptimo lugar, con 12.526 palabras.
Cabe consignar que buena parte de ese espacio lo tuvo en función del debate por la Ley de Medios Audiovisuales. Un tema que ubicó a muchos diputados como protagonistas no sólo en los medios de difusión, sino también en el recinto. De hecho, la radical Silvana Giudici figuró este año en el octavo lugar, y la ex radical kirchnerista Silvia Vázquez de Tabernise quedó novena.
Es alta la cantidad de diputados que no hablaron durante el año: 55, equivalente a un 21,15 por ciento de los integrantes del Cuerpo. Estos son los que quedaron en cero: Hilda Aguirre de Soria, Jorge Albarracín, María Areta, Octavio Argüello, Julio Arriaga, José Luis Barrionuevo, Gilda Bartolucci, Lía Bianco, María Araceli Carmona, Graciela Caselles, José Manuel Córdoba y Hugo Cuevas.
También figuran en cero: Francisco de Narváez, Susana Díaz, Marcelo Fernández, Paulina Fiol, María Teresa García, Eva García de Moreno, Patricia Gardella, Elda Ramona Gerez, Nancy González, Alberto Herrera, José Alberto Herrera, Luis Ilarregui, Juan Irrazábal, Beatriz Korenfeld y María Laura Leguizamón.
Tampoco hablaron Stella Maris Leverberg, Timoteo Llera, Ernesto Segundo López, Juan Carlos Lorges (asumió a mitad de año en lugar de Felipe Solá), Emilio Martínez Garbino, Marta Osorio, Raúl Paroli, Eduardo Pastoriza, Jorge Raúl Pérez, Agustín Portela y Héctor Porto.
Beatriz Rojkés de Alperovich, José María Roldán, Carmen Román, Cipriana Lorena Rossi, Ramón Ruiz, Juan Salim, Mario Santander, Juan Carlos Sluga, Paola Spátola, Adriana Tomaz y María Angélica Torrontegui.
Párrafo aparte merece el socialista Jorge Rivas, quien integra también esta lista, pero asumió antes de las elecciones y está imposibilitado de hablar por sus propios medios.
Muchos de los que componen esta lista ya la integraron el año pasado, o sea que llevan más de un año sin emitir palabra. Es el caso de José Luis Barrionuevo, María Araceli Carmona, Hugo Cuevas, Francisco de Narváez, Marcelo Fernández, José Alberto Herrera, María Laura Leguizamón, Stella Maris Leverberg, Timoteo Llera, Rafael Angel López, Marta Osorio, Raúl Paroli, Jorge Raúl Pérez, Héctor Porto, Jesús Rejal, Evaristo Rodríguez, Carmen Román, Cipriana Rossi, Juan Carlos Sluga.
En el caso de Eva García de Moreno, cabe consignar que el año anterior había emitido apenas una palabra. En 2007 no dijo ni una.
Cinco diputados cumplieron tres años sin hablar: José Luis Barrionuevo, Hugo Cuevas, Francisco de Narváez, Héctor Porto y Juan Carlos Sluga.
¿Acaso alguno lleva cuatro años sin hablar? Los hay: Hugo Cuevas, Héctor Porto y Juan Carlos Sluga. Y Eva García de Moreno, salvo esa única palabra consignada en 2008, nada dijo durante cuatro años. Cuatro diputados que cumplieron todo un mandato sin emitir palabra alguna que pudiese consignar alguno de los taquígrafos.
Ese 2006, el último consignado en este racconto, Barrionuevo emitió las únicas expresiones durante su gestión legislativa: cuatro palabras: “Voto por la afirmativa”.
Pero no nos vayamos tan lejos y volvamos a 2009, donde diez legisladores no dijeron más de cincuenta palabras, en el año. Entre ellos, tenemos al kirchnerista Carlos Kunkel, quien generalmente es consignado por los taquígrafos por increpar a sus pares de la oposición. Este año no fue la excepción, aunque no se peleó con muchos. Sólo trece palabras suyas fueron registradas, lanzadas todas contra su par Omar De Marchi: “¡Estás mintiendo! Respondé la pregunta que te hicieron”, le gritó.
Otro integrante del riñón kirchnerista que suele figurar en cero o casi en cero, es Carlos “Cuto” Moreno, quien este año sí hablo. No tanto, 88 palabras, pero vale el cambio. Fue en una sesión en la que rompió el molde, al hablar en nombre de su bloque para acompañar una moción de apartamiento del reglamento.
Otra que solía figurar en cero es la diputada Ana Luna de Marcos, quien este año sí habló: 447 palabras, todas incluidas en un discurso dedicado a honrar la memoria de su comprovinciano santiagueño Carlos Oscar Corvalán, quien fuera 22 años secretario general de la delegación Santiago del Estero de la Confederación General del Trabajo, tal cual ella se encargó de señalar en su discurso pronunciado tras su fallecimiento. El único que emitió durante todo su mandato. Enbuenahora.
Cuánto habló cada legislador durante 2009
1°) Fellner, Eduardo Alfredo 41.771 palabras
2°) Rossi, Agustín Oscar 19.759 palabras
3°) Lozano, Claudio Raúl 17.142 palabras
4°) Rodríguez, Marcela Virginia 16.318 palabras
5°) Sarghini, Jorge Emilio 13.929 palabras
6°) Aguad, Oscar Raúl 13.653 palabras
7°) Iglesias, Fernando Adolfo 12.526 palabras
8°) Giudici, Silvana Myriam 12.301 palabras
9°) Vázquez de Tabernise, Silvia 12.062 palabras
10°) Bullrich, Esteban José 11.102 palabras
11°) Montero, Laura Gisela 10.956 palabras
12°) Pinedo, Federico 10.612 palabras
13°) Macaluse, Eduardo Gabriel 10.051 palabras
14°) Galvalisi, Luis Alberto 9.966 palabras
15°) Giubergia, Miguel Angel 9.671 palabras
16°) Marconato, Gustavo Angel 9.424 palabras
17°) Augsburger, Silvia 9.409 palabras
18°) Azcoiti, Pedro José 9.276 palabras
19°) Bonasso, Miguel Luis 8.951 palabras
20°) Vaca Narvaja, Patricia 8.947 palabras
21°) Lemos, Silvia Beatriz 8.930 palabras
22°) Prieto, Hugo Nelson 8.604 palabras
23°) Basteiro, Sergio Ariel 8.473 palabras
24°) Bullrich, Patricia 8.472 palabras
25°) Albrisi, Cesar Alfredo 8.455 palabras
26°) Gil Lozano, Fernanda 8.103 palabras
27°) De Marchi, Omar Bruno 8.076 palabras
28°) Raimundi, Carlos Alberto 7.891 palabras
29°) Lanceta, Rubén Orfeo 7.920 palabras
30°) Pérez, José Adrián 7.791 palabras
31°) Ibarra, Vilma Lidia 7.780 palabras
32°) Acuña, Hugo Rodolfo 7.592 palabras
33°) Morandini, Norma Elena 7.573 palabras
34°) Viale, Lisandro Alfredo 7.279 palabras
35°) Katz , Daniel 7.041 palabras
36°) Velarde, Marta Sylvia 6.847 palabras
37°) Ginzburg, Nora Raquel 6.817 palabras
38°) López Arias, Marcelo 6.703 palabras
39°) Vargas Aignasse, Gerónimo 6.655 palabras
40°) Morán, Juan Carlos 6.317 palabras
41°) Comelli, Alicia Marcela 6.189 palabras
42°) Cantero Gutiérrez, Alberto 5.997 palabras
43°) Cigogna, Luis Francisco 5.898 palabras
44°) Landau, Jorge Alberto 5.890 palabras
45°) Gorbacz, Leonardo Ariel 5.646 palabras
46°) Lusquiños, Luis Bernardo 5.597 palabras
47°) Reyes, María Fernanda 5.384 palabras
48°) Delich, Francisco José 5.383 palabras
49°) Sesma, Laura Judith 5.378 palabras
50°) Petit, María de los Angeles 5.263 palabras
51°) Camaño, Graciela 4.970 palabras
52°) Vega, Juan Carlos 4.717 palabras
53°) García Méndez, Emilio 4.712 palabras
54°) Carlotto, Remo Gerardo 4.710 palabras
55°) Puiggrós, Adriana Victoria 4.695 palabras
56°) Martínez Oddone, Heriberto 4.652 palabras
57°) César, Nora Noemí 4.590 palabras
58°) Donda Pérez, Victoria 4.507 palabras
59°) Piumato, Julio 4.306 palabras
60°) Gribaudo, Christian 4.260 palabras
61°) Urlich, Carlos 4.186 palabras
62°) Morini, Pedro Juan 4.168 palabras
63°) Diez, María Inés 4.047 palabras
64°) Bisutti, Delia Beatriz 3.916 palabras
65°) Thomas, Enrique Luis 3.788 palabras
66°) Ferro, Francisco José 3.783 palabras
67°) Sánchez, Fernando 3.737 palabras
68°) Obiglio, Julián Martín 3.721 palabras
69°) Merchán, Paula Cecilia 3.677 palabras
70°) Heredia, Arturo Miguel 3.538 palabras
71°) Pais, Juan Mario 3.482 palabras
72°) Brillo, José Ricardo 3.471 palabras
73°) Dato, Alfredo Carlos 3.421 palabras
74°) Sylvestre Begnis, Juan 3.420 palabras
75°) Fein, Mónica Hayde 3.326 palabras
76°) Baldata, Griselda Angela 3.326 palabras
77°) Conti, Diana Beatriz 3.280 palabras
78°) Fadel, Patricia Susana 3.272 palabras
79°) Dovena, Miguel Dante 3.230 palabras
80°) Erro, Norberto Pedro 3.188 palabras
81°) Varisco, Sergio Fausto 3.042 palabras
82°) Satragno, Lidia Elsa 2.988 palabras
83°) Bertol, Paula María 2.965 palabras
84°) Cuccovillo, Ricardo Oscar 2.957 palabras
85°) Bianchi, Ivana María 2.953 palabras
86°) Recalde, Héctor Pedro 2.946 palabras
87°) Castaldo, Nora Tucumán 2.861 palabras
88°) Martín, María Elena 2.840 palabras
89°) Torfe, Mónica Liliana 2.773 palabras
90°) Baladrón, Manuel Justo 2.733 palabras
91°) Bertone, Rosana Andrea 2.717 palabras
92°) Solá, Felipe 2.703 palabras
93°) Morejón, Manuel Amor 2.688 palabras
94°) Solanas, Raúl Patricio 2.621 palabras
95°) Amenta, Marcelo Eduardo 2.540 palabras
96°) Godoy, Ruperto Eduardo 2.505 palabras
97°) Dalla Fontana, Ariel Raúl 2.498 palabras
98°) Córdoba, Stella Maris 2.371 palabras
99°) Alvaro, Héctor Jorge 2.274 palabras
100°) García, Irma Adriana 2.089 palabras
101°) Ardid, Mario Rolando 2.072 palabras
102°) Moisés, María Carolina 2.040 palabras
103°) De La Rosa, María Graciela 2.013 palabras
104°) Obeid, Jorge Alberto 1.990 palabras
105°) Cortina, Roy 1.966 palabras
106°) Damilano Grivarello, Viviana 1.948 palabras
107°) Hotton, Cynthia Liliana 1.863 palabras
108°) Barrios, Miguel Angel 1.837 palabras
109°) González, María América 1.778 palabras
110°) Pereyra, Guillermo Antonio 1.769 palabras
111°) Vilarino, José Antonio 1.761 palabras
112°) Alcuaz, Horacio Alberto 1.745 palabras
113°) Lorenzo Borocotó, Eduardo 1.715 palabras
114°) Beveraggi, Margarita Beatriz 1.708 palabras
115°) Guerci, Beatriz Elvira 1.688 palabras
116°) Collantes, Genaro Aurelio 1.684 palabras
117°) Poggi, Claudio 1.681 palabras
118°) Díaz Bancalari, José María 1.632 palabras
119°) Calza, Nelio Higinio 1.619 palabras
120°) Kakubur, Emilio 1.585 palabras
121°) Zancada, Pablo Ventura 1.576 palabras
122°) Di Tullio, Juliana 1.567 palabras
123°) Halak, Beatriz Susana 1.549 palabras
124°) Alfaro, Germán Enrique 1.510 palabras
125°) Zavallo, Gustavo Marcelo 1.487 palabras
126°) Villaverde, Jorge Antonio 1.484 palabras
127°) Bayonzo, Liliana Amelia 1.474 palabras
128°) Burzaco, Eugenio 1.443 palabras
129°) Bernazza, Claudia Alicia 1.439 palabras
130°) Benas, Verónica Claudia 1.430 palabras
131°) Storni, Silvia Córdoba 1.421 palabras
132°) Belous, Nelida 1.382 palabras
133°) Lenz, María Beatriz 1.350 palabras
134°) Agosto, Walter Alfredo 1.239 palabras
135°) Sciutto, Rubén Darío 1.238 palabras
136°) Merlo, Mario Raúl 1.234 palabras
137°) Marino, Adriana del Carmen 1.230 palabras
138°) Rossi, Alejandro Luis 1.217 palabras
139°) Morgado, Claudio Marcelo 1.215 palabras
140°) Giannettasio, Graciela María 1.163 palabras
141°) Perié, Julia Argentina 1.145 palabras
142°) Daher, Zulema Beatriz 1.138 palabras
143°) Flores, Héctor 1.092 palabras
144°) Genem, Amanda Susana 1.061 palabras
145°) West, Mariano Federico 1.005 palabras
146°) Cusinato, José Gustavo 992 palabras
147°) Ledesma, Julio Rubén 972 palabras
148°) Baragiola, Vilma Rosana 955 palabras
149°) Calchaquí, Maria Adela 907 palabras
150°) Quiroz, Elsa Siria 901 palabras
151°) Arbo, José Ameghino 899 palabras
152°) Depetri, Edgardo Fernando 893 palabras
153°) Bedano, Nora Esther 874 palabras
154°) Serebrinsky, Gustavo 862 palabras
155°) Alvarez, Juan José 859 palabras
156°) Cejas, Jorge Alberto 849 palabras
157°) Peralta, Fabián Francisco 821 palabras
158°) Camaño, Dante Alberto 818 palabras
159°) Acuña Kunz, Juan Erwin 812 palabras
160°) Canela, Susana Mercedes 805 palabras
161°) Linares, María Virginia 800 palabras
162°) Soto, Gladys Beatriz 792 palabras
163°) Gutiérrez, Graciela Beatriz 783 palabras
164°) Perié, Hugo Rubén 781 palabras
165°) Naim, Lidia Lucia 720 palabras
166°) Sapag, Silvia 679 palabras
167°) Müller, Mabel Hilda 656 palabras
168°) Acosta, María Julia 649 palabras
169°) Bidegain, Gloria Mercedes 645 palabras
170°) Segarra, Adela Rosa 631 palabras
171°) Ferrá De Bartol, Margarita 590 palabras
172°) Kroneberger, Daniel Ricardo 526 palabras
173°) García, Susana Rosa 470 palabras
174°) Herrera, Griselda Noemí 453 palabras
175°) Luna de Marcos, Ana 447 palabras
176°) Díaz Roig, Juan Carlos 442 palabras
177°) Alejandro Nieva 438 palabras
178°) Carca, Elisa Beatriz 432 palabras
179°) Llanos, Edith Olga 411 palabras
18°) Kenny, Eduardo Enrique 411 palabras
181°) Berraute, Ana 366 palabras
182°) Chiquichano, Rosa Laudelina 347 palabras
183°) Iturrieta, Miguel Angel 329 palabras
184°) Scalesi, Juan Carlos 301 palabras
185°) Cremer de Busti, María Cristina 281 palabras
186°) Gullo, Juan Carlos Dante 249 palabras
187°) Paredes Urquiza, Alberto 185 palabras
188°) Del Campillo, Héctor Eduardo 175 palabras
189°) Morante, Antonio Arnaldo 147 palabras
190°) Oliva, Cristian Rodolfo 143 palabras
191°) Pastoriza, Mirta Ameliana 124 palabras
192°) Bianchi Silvestre, Marcela 96 palabras
193°) Moreno, Carlos Julio 88 palabras
194°) Brue, Daniel Agustín 82 palabras
195°) Gioja, Juan Carlos 72 palabras
196°) González, Juan Dante 50 palabras
197°) Montoya, Jorge Luciano 47 palabras
198°) Salum, Osvaldo Rubén 43 palabras
199°) Galantini, Eduardo Leonel 41 palabras
200°) Pasini, Ariel Osvaldo Eloy 27 palabras
201°) Martiarena, Mario 23 palabras
202°) Snopek, Carlos Daniel 23 palabras
203°) Fernández Basualdo, Luis 21 palabras
204°)Kunkel, Carlos Miguel 13 palabras
205°) Fabris, Luciano Rafael 12 palabras
Aguirre de Soria, Hilda - -
Albarracín, Jorge Luis - -
Areta, Maria Josefa - -
Argüello, Octavio - -
Arriaga, Julio Esteban - -
Barrionuevo, José Luis - -
Bartolucci, Gilda - -
Bianco, Lía Fabiola - -
Carmona, Maria Araceli - -
Caselles, Graciela María - -
Córdoba, José Manuel - -
Cuevas, Hugo Oscar - -
De Narváez, Francisco - -
Díaz, Susana Eladia - -
Fernández, Marcelo - -
Fiol, Paulina Esther - -
García, María Teresa - -
García de Moreno, Eva - -
Gardella, Patricia Susana - -
Gerez, Elda Ramona - -
González, Nancy Susana - -
Herrera, Alberto - -
Herrera, José Alberto - -
Ilarregui, Luis Alfredo - -
Irrazábal, Juan Manuel - -
Korenfeld, Beatriz Liliana - -
Leguizamón, María Laura - -
Leverberg, Stella Maris - -
Llera, Timoteo - -
López, Ernesto Segundo - -
López, Rafael Angel - -
Lorges, Juan Carlos - -
Martínez Garbino, Emilio Raúl - -
Osorio, Marta Lucía - -
Paroli, Raúl Omar - -
Pastoriza, Eduardo Antonio - -
Pérez, Jorge Raúl - -
Portela, Agustín Alberto - -
Porto, Héctor Norberto - -
Rejal, Jesús Fernando - -
Rico, María Del Carmen - -
Rioboó, Sandra Adriana - -
Rivas, Jorge - -
Rodríguez, Evaristo Arturo - -
Rojkes de Alperovich, Beatriz - -
Roldán, José María - -
Román, Carmen - -
Rossi, Cipriana Lorena - -
Ruiz, Ramón - -
Salim, Juan Arturo - -
Santander, Mario Armando - -
Sluga, Juan Carlos - -
Spátola, Paola Rosana - -
Tomaz, Adriana Elisa - -
Torrontegui, María Angélica - -
Fuente: Indice de Calidad Legislativa
Los nuevos que también hablaron
1°) Mendoza, Sandra 433
2°) Sabbatella, Martín 403
3°) Carrió, Elisa 358
4°) Wayar, Walter 260
5°) Iturraspe, Graciela 8
6°) Alizegui, Antonio 7

martes, 22 de diciembre de 2009

Carta Abierta 7

Lunes, 21 de Diciembre de 2009 20:06 administrador
Declaración de la Pirámide de Mayo

Los dos años próximos: una eternidad metida en el pliegue diario de la historia.
El tiempo que viene

El tiempo no es una abstracción sin contornos. Imperioso, es una cuchilla que nos clava fatalmente al presente. No es posible omitir la realidad coyuntural. Juraron los nuevos diputados, estremecen los robos que desembocan en asesinatos, la prensa arrecia en sus campañas, los movimientos entre las fuerzas enfrentadas no cesan.
Ante los micrófonos y en la calle se alzan voces de degüello. El gobierno rechaza las presiones y la ingerencia en la vida política nacional de un alto funcionario del Departamento de Estado norteamericano. Un nostálgico del orden dictatorial es nombrado ministro de educación de la Ciudad de Buenos Aires. Los sectores conservadores, que venían largamente agitados de antemano, han conseguido sonar verosímiles al acusar al gobierno nacional de provocar la agitación. Franjas considerables del viejo pensamiento progresista aceptan el dictamen y entregan a las derechas un inusual protagonismo. ¿Pero no hemos hablado ya de todo esto? Sí, porque en los tramos más inmediatos y condensados de la historia se presentan las tensiones del gran tiempo que se habita, las premuras, las urgencias que no dejan de conmovernos.
Pero sólo es posible iluminarla si nos sustraemos de lo más evidente de esa temporalidad. Si nos tomamos un tiempo capaz de vivirse en su maceración pasada, en la vivencia de lo heredado, pero también con una imaginación dispuesta al futuro. Hacer propio el tiempo es tan necesario como hacer aquello que ya hicimos, y en esta Carta insistimos: hacer ejercicio vivo de la palabra, juego activo con la lengua, afectuoso encuentro con sus potencias. Este ciclo que vivimos necesita replantear y fortalecer la línea persistente, pero quebradiza, de la autonomía social y popular. Se trata de hablar distinto del hablar de los medios de comunicación masivos. Distingamos nuestras urgencias de las suyas; pensemos nuestros proyectos sin sus ataduras. La coyuntura nos merece como mujeres y hombres no sometidos a sus coacciones evidentes. La crítica a los medios de comunicación es la necesaria crítica a la razón de la época y sus enseñanzas son materias reconstructivas de la comunicación tecnológica y humana. Sin ahondar en su poderosa significación, en su capacidad para crear sentido común y articular los lenguajes de las derechas contemporáneas resultará muy difícil dar la batalla cultural indispensable, esa que nos permita disputar los relatos de la patria.
Se dirá que pedimos grandes encuadres históricos cuando es preciso vivir en el fervor de una coyuntura. Alertar precisamente sobre la necesidad de una mirada que abarque un ciclo mayor de tiempo es el motivo de esta Carta. Estamos ante dos años que condensan tramos de tiempo muy vastos, en los que se jugarán para el pueblo argentino los horizontes mayores de justicia, democracia y economía pública distributiva. No nos sometemos, entonces, al dictado de la inmediatez ni a la ilusión de un plan autosuficiente, pero sí reclamamos un horizonte más amplio. Hablemos pues del tiempo por venir. Contemplar más secuencias exige interpretar el momento que vivimos con más riqueza conceptual. Una épica social debe salir de este juego entre la estructura del presente y sus puntos de condensación más dramáticos; una épica social que trabaje para un vuelco consistente de la situación, porque peligra una experiencia sustantiva en la vida política de los argentinos. Su fin puede sobrevenir, amasado por fuerzas que, expertas ya en la construcción de seductores climas de apariencia diáfana, han logrado capturar los imaginarios de un amplio sector social, allí donde no se han movilizado recursos simbólico-culturales capaces de dar cuenta del presente, aglutinar la voluntad colectiva y dar para esa voluntad colectiva una épica. ¿Cuáles serían esos trazos épicos en una sociedad desmenuzada por lógicas de acumulación y consumo que sustraen las vidas de lo público? Los sectores medios urbanos que en otros momentos cultivaron la modernización cultural y política, hoy se dejan entusiasmar por el barniz eficientista de las derechas, cuando esa tintura enmascara el huevo de la serpiente: el anudamiento de la retórica securitista, la sensibilidad del caceroleo y la defensa del terrorismo de Estado. Es necesario desarmar estos complejos acertijos, porque los dos años próximos serán una eternidad metida en el pliegue diario de la historia.
Con esa perspectiva, no decimos nada nuevo si advertimos que, sin tener asumida la dimensión latinoamericana, las acciones políticas nacionales se ven menguadas en su potencia y su horizonte. Las situaciones y las experiencias en las naciones de nuestra región son disímiles y requieren ser tomadas en relación al mundo histórico del que surgen, sin anteponer estereotipos de cofradía frente a las realidades singulares. Los recientes pronunciamientos electorales en Uruguay y Bolivia reafirman la persistencia del proceso histórico abierto con el inicio del nuevo siglo para los pueblos del continente, al tiempo que se inscriben en lo profundo de sus tradiciones populares y libertarias. Alentadoras situaciones reparatorias entran en pugna con diversas formas de restauración conservadora. En cada uno de nuestros países se juega hoy el destino de la región toda (Chile es un ejemplo elocuente), y el conjunto entero es puesto en riesgo cuando uno de sus eslabones se rompe. La cruda realidad del procedimiento golpista en Honduras obliga a nuevas modulaciones tan firmes como preocupadas que sepan, por un lado, desnudar las complicidades de los poderosos de siempre y, por el otro, desarmar las retóricas que esgrimiendo supuestas virtudes republicanas vienen a horadar a los gobiernos democráticos acusándolos (si han elegido proyectos de transformación) de ser responsables de un vaciamiento de esas mismas instituciones, como lo preanuncian los sordos y alarmantes ruidos destituyentes que suenan en Paraguay. Nuestro tiempo y nuestro porvenir merecen la profundización de la integración latinoamericana y la alertada denuncia de las políticas imperialistas.
En la sal inmediata de los acontecimientos argentinos percibimos recrudecer las acciones de un vasto bloque político que actúa para debilitar el mandato presidencial y dar por agotado un ciclo para que llegue mortecino al 2011. No nos resignamos a que un conjunto de críticas al gobierno –a las que en ciertos casos no restamos validez–, sean el pretexto para entronizar mediocres derechismos, con sus exaltadas patronales, sus monaguillos pretendidamente republicanos y sus tribunos jacobinos que hablan por izquierda para zambullirse sin disgusto en la correntada neoconservadora.
Pero no apresuremos los trazos. Muchos son los conflictos que agitan las calles de la política argentina, y verlos bajo un único régimen de significación se parece a no verlos. Algunos provienen de una extendida conflictividad social, otros de una situación inédita de polarización política, y otros expresan los temblores de una sociedad que engarza sus temores con una interpretación provista por las maquinarias mediáticas. Esto es, no debemos poner en las mismas columnas las disputas por recursos encaradas por los movimientos sociales, las acciones parlamentarias de los dirigentes opositores, las movilizaciones urbanas bajo las banderas de la seguridad. No debemos hacerlo nosotros cuando son muchos los que procuran incluirlos en una misma narración que, enlazando esas vetas heterogéneas, las haga confluir como única fuerza de demolición. No es así. Constituir otra explicitación que haga momentáneo el acuerdo parlamentario de heterogéneos grupos es necesario, así como actuar sensiblemente en dirección a las izquierdas y los progresismos sociales y políticos es ineludible para el recorrido político que defendemos, tanto como hacerlo con nuevas ideas y vocabularios. Del mismo modo, esas fuerzas están exigidas de una responsabilidad mayúscula: la de evitar su confluencia –sean cuales fueran las razones o las coartadas- con las acciones de la oposición que buscan hacer girar en un sentido regresivo el tiempo de la historia.
Las necesarias argumentaciones no se constituyen en el interior de un palacio, ni siquiera en la amistad que nos reúne en un colectivo político. Requiere entramarse con los hilos diversos de la movilización social, con las palabras recreadas de los distintos grupos, con las demandas antiguas y nuevas de una sociedad dañada. Una narrativa entonces debe ser consecuencia de una novedosa estrategia de composición y de una voluntad crítica capaz de desmenuzar la actualidad y, dentro de la actualidad, los problemas que ponen en juego las nuevas derechas, pero también los que arrastran los movimientos populares y las fuerzas gubernamentales.
Esta narración debe poder decir los nombres adecuados para hechos efectivamente acaecidos. No tiene derecho a obviar las palabras necesarias y tiene la obligación de proveer las que faltan para que no sean sugeridas por el equívoco, la mala fe o la ignorancia. Algunas medidas gubernamentales muchas veces se presentan despojadas del marco interpretativo que dé cuenta de su real importancia. Porque esa interpretación reclama una discusión sobre qué significan la idea de desarrollo, las formas contemporáneas del trabajo y la situación del Estado. ¿Qué son hoy las instituciones estatales? ¿Cuál es su capacidad de incidencia y realización de políticas para todo el territorio nacional? ¿Cuánto arrastran de modos burocráticos, cuando no de confrontaciones mezquinas por recursos escasos en las que la alusión a lo público es más una mascarada que una efectiva apuesta a su reconstitución? ¿Se han desprendido esas instituciones de lo que una profunda reconversión neoliberal instauró en ellas o adormecen sus contornos más nítidos bajo otra lengua ideológica? Cada una de las instituciones estatales puede verse como un terreno minado de conflictos entre lógicas distintas, y una de las deudas del momento es poder diferenciarlas para apostar a la expansión de sus núcleos más renovados. Las economías contemporáneas tienen vastas zonas de ilegalidad que permean, con sus lógicas de acumulación y de reparto, algunas instituciones. No estamos hablando de resonantes actos venales, sino de un funcionamiento que atraviesa la vida social y exige renovadas consideraciones éticas y políticas. Un Estado renovado debe surgir de estas críticas para hacer más creativos sus recursos y las posibilidades expresivas de sus propios trabajadores.
Del mismo modo, la movilización social no puede considerarse sin situarla, en cada momento, bajo las preguntas de su condición y legitimidad. No para menoscabarla en nombre de una empresa ordenancista, sino para considerarla en sus ambigüedades y contradicciones. La vida democrática alberga entre sus pliegues más vitales las expresiones públicas y las luchas por derechos. La experiencia gubernamental en curso supo poner como enunciado central la renuencia a la represión. Lo sostuvo, sustrayéndose con valentía a la airada vociferación del orden. Esto no impide reconocer que los conflictos laborales, las representaciones sindicales, los movimientos sociales, configuran un mapa de reclamos por la justicia tanto como –paradójicamente- una superficie de disputa que a menudo se ve atravesada por el desdén hacia lo público en función de intereses privados o sectoriales. Nuestro país tiene profundas reservas democráticas, las tiene en su idea del conflicto, en los usos de las calles, en su sistema educativo. Y ninguna de esas prácticas está eximida del riesgo de caer en alguna forma de cooperación involuntaria con la destrucción de la vida colectiva.
Un Bicentenario con compromiso social
Sigamos revisando lo que acucia. Cuestiones como la de la seguridad exigen un trato capaz de abrevar en las fuentes profundas de la democracia argentina, no para negarlas en tanto problema sino, por el contrario, para sustraerlas de la gritonería linchadora. La vida en las grandes metrópolis mundiales registra la dificultad de resolver los abismos en los que caen porciones enormes de poblaciones desplazadas. Actos de violencia irracional son llevados a cabo al servicio de una economía ilegal que a veces involucra tramos oscuros del mismo Estado. Existen distintos estratos de culpabilidad para tratar esto, lo que no excluye la interpretación exacta del momento culpable en que alguien dispara un arma homicida. Es para bien del conjunto que hay necesidad de mantener una sociedad abierta, sin concesiones a las formas medievales de vindicta. Leer con perspectiva crítica una escena urbana atravesada por complejas formas de anomia y de violencia no puede hacernos soslayar la significación que estos dramas de lo cotidiano tienen en el interior de las conciencias públicas y privadas. El dolor que vuelve fundamental al tema, exige apartarlo de los argumentos premoldeados de vendetta disfrazada de nuevos ordenamientos socialmente regresivos. Son las derechas a cielo abierto las que se solazan cada vez que una voz humilde grita su desgarramiento. Argumentos que ni siquiera deben tener forma argumental: les basta con golpes comando de sensiblería y gimoteo, no el auténtico dolor de las víctimas sino el inducido por el gabinete de asesores en el marketing lagrimeante. El progresismo no ha sabido tratar estas cuestiones. Ni el problema del Estado, ni las características de las luchas, menos aún la violencia de las sociedades contemporáneas. Esa incapacidad abona la causa de aquellos que creen resolver los dramas reales con el grito de orden. No olvidar de qué modo la travesía del miedo suele concluir en el sumidero del autoritarismo y la represión socialmente aceptados no es menos imperioso que advertir la importancia de las operaciones de construcción del miedo cuando de agudizar la sensación de fragmentación en la vida cotidiana se trata. Si no se resuelve la sensación de miedo, la vida política no encuentra cuerpos suficientes para encarnarse y desplegarse en toda su magnitud.
Es necesario responder con imaginación específica y trazar razonamientos de largo plazo, en estos asuntos y en todos los que inquietan y demandan soluciones concretas, sean muy visibles o no. También configurar un mapa de encuentros y alianzas que procuren la preservación de las mejores políticas desplegadas en estos años. Se requieren, por ejemplo, observaciones más agudas sobre el movimiento social y las orientaciones democráticas que se mueven en el ámbito de las representaciones laborales, y en esa dirección, son bienvenidas las medidas cautelosas pero progresistas en relación a los trabajadores del subterráneo. Esto en lo inmediato, en lo que llamamos la cuchilla del presente, pero todo punto complejo del presente irradia hacia adelante. Creemos en una Argentina con esferas y agremiaciones sindicales en las que, a la vez que resuene la voz del tradicional movimiento obrero, también los nuevos movimientos puedan esbozar sus primicias, actuando con la lucidez que requiere un país sometido al ataque de fuerzas reaccionarias bien conocidas.
No hay hilos conductores pensados de antemano que puedan conducir los hechos a su puro arbitrio. Pero un sentido general de los hechos políticos puede y debe ser enunciado por parte de un arte de gobierno. Se vuelve imprescindible desplegar los trazos que vayan diseñando un proyecto capaz de irradiar convicción y entusiasmo, figuras sin las cuales la política queda huérfana de actores y prácticas fundamentales para realizar toda voluntad transformadora. Romper el hechizo neoliberal de los noventa implica regresar creativamente sobre una idea de política que sea portadora de una amalgama de sueños utópicos y de proyectos históricamente realizables. Es necesario recorrer el Bicentenario y el año 2011 munidos de una nueva imaginación pública, democrática y movilizadora. Lo solemos denominar un proyecto y más modestamente un plan, un tejido de previsiones. ¿Se le puede imponer a la historia una retícula cargada a priori? Sabemos que no. Pero una previsión general sobre el devenir puede y debe ser explicitada. Convoquemos nuevos pensamientos para hacer leyes sociales, reformemos la educación para elevar su nivel teórico y social, y para que el justo afán de sus luchas gremiales no descuide una convivencia productiva con la preservación de la escuela pública como sujeto social atesorado en la memoria democrática argentina.
La realidad de la escuela pública habla, con la gravedad de un alerta, sobre el destino completo del país. Su fundación estuvo entre los logros más relevantes de una política laica y republicana que funciona como la imagen invertida de lo que llaman republicanismo las derechas contemporáneas. La actualidad de la educación pública exige una transformación profunda, capaz de retomar su sentido democrático. En la década del noventa, bajo la idea de reforma se hizo trizas el sistema educativo. No sólo por una cuestión de escuálidos presupuestos, también porque se dejó cada región y cada escuela a su suerte, y el Estado nacional se privó de la facultad de intervenir en programas, en regulaciones y en la formación docente. Porque no fue sólo un problema económico, es que los dramas de la educación pública actual no se resuelven con la bienvenida expansión presupuestaria. Son problemas no tan sólo de calidad, sino de sentido, de formación y de derechos. Porque una escuela pública disminuida es un mecanismo de profundización de las diferencias sociales, como lo prueba el incesante crecimiento de la enseñanza privada. Lejos de la escuela igualadora, estamos ante el abismo de instituciones que en muchos casos acentúan la polarización social.
No decimos con esto que haya vacancias de medidas sociales destinadas a disminuir esa polaridad. Las hay y de profundo alcance. Las hay que portan una innovación profunda como son la universalización de la asignación por hijo y el programa de ingreso social con trabajo. Porque si la primera parte de reconocer el derecho de los niños más allá de la situación del empleo; la segunda sitúa un hito en las apuestas a las capacidades organizativas de los sectores populares y profundiza un vínculo virtuoso entre la vida popular y las instituciones estatales.
La política es una apuesta sobre el tiempo que vivimos y el tiempo que adviene. No debe quedar encallada en la nostalgia de un pasado irreversiblemente ido ni en un posibilismo incapaz de escapar a su propia orfandad de futuro. Es así que son necesarias imaginativas movilizaciones en la ciudad y en la mente colectiva dispuesta a la aventura del pensar crítico. Un hito legal se ha instituido: la ley de servicios audiovisuales. Ahora, precisamos canales mediáticos de expresión renovada, poéticas comunicacionales y a la vez un nuevo rigor en la información que recree la objetividad pública de las noticias. Un país no puede vivir facciosamente todos los años de su historia, pues para atrás, no sabrá interpretar su linaje, y hacia delante, se deshace.
La Pirámide
Modesto monumento republicano, la Pirámide de Mayo testimonia un recorrido, la necesidad de evaluarlo y el deseo de no postergar el anuncio concertado de nuevos proyectos. Los gobernantes deben hacerlo. La sociedad argentina también debe hacerlo sin ira y con pasión transformadora. El Bicentenario y el 2011 no deben transcurrir huecos de imaginación. Es preciso detener a las fuerzas conservadoras que se mancomunan para el batacazo. Podremos hacerlo con despliegues públicos de la economía justa y soberana, propuestas educativas que favorezcan la lucha por el conocimiento clásico, moderno, técnico y humanístico, con nuevos horizontes del pensamiento social, científico y tecnológico. Todos podemos presentar nuestros enunciados. Invitamos a hacerlo y este es el momento. Lo decimos frente a la Pirámide, con ánimo fundador que se sabe deudor de lo mejor de su pasado, obelisco sugerente de la presencia conductora del pueblo histórico y del pueblo que busca respuestas inmediatas. Somos parte de ambos pueblos.
¿A quién le hablamos? A las conciencias desprovistas de gratuitos ensañamientos. A las conciencias provistas de la tolerancia necesaria para evaluar aciertos y deficiencias. Por suerte son mayoritarias esas conciencias. Pero es preciso pronunciar las palabras adecuadas para abrir sus corazones. ¿Estamos seguros de poder hablar? Frente a la Pirámide es necesario decir: hablar reclama del ejercicio de múltiples direcciones de discurso y acción. Pero no se trata de la comunión de todos los santos. La Pirámide deberá decirle no a las abstracciones publicitarias euforizantes que se presentan como plan de gobierno, lo mismo da un Lacalle, un Cobos, un Piñera o un De Narváez, o desarrollismos que se llaman productivos para no pronunciar –como Duhalde– el verdadero nombre de un giro a la derecha. Cualquier proyecto de transformación igualitario y democrático debe buscar sus enlaces con la anómala experiencia política abierta en el 2003. No son tolerables los retrocesos ni las menguas, como pretenden los adalides de la restauración. Pero la persistencia de los hechos más valorables no es concebible si muchos de los que dependen de su destino no son conmovidos por la revelación de ese enlace. No para sumarse o aprobar a ciegas, sino para ser protagonistas directos en un pie de igualdad de una tarea común en una etapa nueva.
Habrá que bosquejar un tejido de previsiones, un proyecto sensible a las exigencias de la época, promovido a la manera de una gran convocatoria social. Ni el Bicentenario puede ser un conjunto autosatisfecho de celebraciones ni el 2011 pura reiteración de lo ya hecho. Perdura lo que cambia y cambia lo que sabe barajarse de nuevo. Se precisa una política que aglutine voluntades. Que provea un armazón de signos donde cobijar los hechos aislados, a veces necesariamente incompletos o atomizados, que caracterizan una sociedad argentina con convicciones astilladas. Es necesario admitir que las convicciones han sido suplantadas por cábalas, intrigas y maquinaciones, aunque ningún cenáculo de conspiradores pueda ser superior a la historia socialmente abierta.
Sugestivo monolito, la Pirámide de Mayo tiene en su interior otra pirámide y en su exterior, la plaza que la rubrica con sus sonidos. ¿Qué escuchamos? ¿Qué intuimos? Que revistiendo una esperanza hay otra esperanza, como verdadera moral de los insistentes. Que el pueblo quiere saber de qué se trata en materias que van desde una seguridad ciudadana, que no surge de la voz de los trogloditas, a una política económica que lo tenga como protagonista, una economía con el universo de soberanías eficientes que el hilo conductor de nuestra historia siempre ha reclamado. Sin concesiones a las formas más cuestionables de la globalización. El sujeto popular, a la vez, debe ser definido como origen y destinatario de toda perseverancia y convenio político. No es una condición premasticada sino el hecho a investigar por las políticas de la hora y las intervenciones estatales. ¿Qué tipo de instituciones harían posible la participación y el protagonismo popular?, ¿qué tipo de actividad de escucha y de consideración haría posible la expansión de los derechos?
La Pirámide: lugar de una invocación o de un llamado. Le habla a los que procuran ahondar las medidas de justicia desde la centroizquierda, a los movimientos sociales, a los sindicatos en su reflexión madura sobre nuevas representaciones del trabajo, a las izquierdas que unan la pasión de un legado a las duras enseñanzas recibidas, a los liberales capaces de juzgar sin odios redundantes, al peronismo en su archipiélago incesante, buscando nuevas palabras orientadoras para sostener los cambios de época y una nueva época de cambios. ¿Y cómo se debe hablar? No hay otras fórmulas que la que proviene de haber escuchado a todas estas insignias y formaciones antiguas o recientes de la sociedad argentina.
Escuchemos las voces. La economía justa reclama que las explotaciones de la naturaleza, las políticas extractivas y agropecuarias atiendan los reclamos de los movimientos que cuidan la casa común del hombre. Se deben presentar los pliegos perseverantes que privilegian la emancipación y decir de qué modo en los años venideros se deberán realizar y promover esas economías de la tierra sin ofensas al medio ambiente y sin arbitrariedades en la esfera de la custodia eficaz de los recursos que provee. No en nombre de un ecologismo globalizado que considera esas cuestiones con olvido de su horizonte de realización. Más bien, desde la perspectiva de las ideas que, surgidas de los socavones mineros, las organizaciones campesinas o los saberes de los pueblos originarios, reclaman formas no destructivas del trato a la naturaleza. Una economía más justa reclama también una revisión del sistema de transporte, que coloque al ferrocarril en su centro. Razones hay de todo tipo para hacerlo. Económicas, sociales, laborales, de integración regional. Dificultades también de todo tipo: las brutales concesiones y desguaces realizados en los noventa dejaron una escena catastrófica, pueblos abandonados, vías levantadas, estaciones cerradas, material vendido como chatarra. Y otro tanto cabe decir del hospital público y las políticas de atención primaria de la salud, aún no recuperados de la devastación sufrida en los 90 con el único propósito de convertir a la enfermedad en un negocio, manejado por mafias y grupos empresarios privados que siguen cobrando millonarios dividendos y víctimas.
Economía con autonomía creativa, decimos entonces. Aludimos a la revisión de lo que por momentos es sancionado como imposibilidad y al salto necesario sobre las vallas que restringen la redistribución de los ingresos. Uno de esos obstáculos continúa siendo el trabajo no registrado, fuente inagotable de inequidad y atropellos que afecta a poco menos de la mitad de la mano de obra ocupada. Tributos más progresivos y un sistema impositivo renovado son imprescindibles si el horizonte es el de la distribución de los recursos económicos hacia los más desposeídos. La reforma financiera lo es para orientar el flujo de los capitales a zonas de rentabilidad social y ampliación laboral. Nos espera un duro trabajo de demolición de los valores y las prácticas de la injusticia y de la desigualdad que se han vuelto parte de un sentido común naturalizado por los ideólogos del mercado y de su inexorabilidad incuestionable. Esfuerzos de la inteligencia y del compromiso que tramarían los hilos subterráneos de las casi desvanecidas memorias de la equidad y de la solidaridad.
Los nuevos facciosos han avanzado mucho. Se presentan en nombre del interés general. Han fabricado la figura de los gobernantes advenedizos, del falsario y del impostor para señalar a una experiencia política que, sin embargo, en una fisura inesperada de la historia, originó cambios a partir de 2003, los balbuceó de improviso, indudablemente con menguas y desperfectos pero abriendo un surco sin el cual seguiríamos encerrados en la pura lógica de lo testimonial. Y muchas veces los plasmó con oportuno sentido de la excepcionalidad que encarnaban. Una parte de la sociedad y el invisible esqueleto minoritario que anima los cánones de la conflagración general contra el gobierno, combate las aspiraciones generales a la transformación de la vida colectiva. Están más activos que nunca los destituyentes mientras a los constituyentes nos hacen aparecer como errantes en un desierto por apoyar a un gobierno democrático. La palabra corrupción, la palabra seguridad, están listas para provocar el escandalizado martillazo final. Son cuestiones graves, para las que hay desechar las soluciones inmediatistas de una derecha que asume aspiraciones militantes, y las de periódicos que dan como noticia buena el fruto de un activismo social que antes repudiaban y en el fondo siguen repudiando, pero que es motivo de festejo si permite la zancadilla y el escarnio que irá a mellar los ámbitos gobernativos. La política mundial está munida sin excepciones de recursos sigilosos y economías favorecidas por tratos excepcionales realizados en las penumbras, tema sobre el cual, en nuestro caso, hay que intervenir más enérgicamente y al mismo tiempo, señalar la diferencia entre hechos reales acontecidos y el modo en que se apodera de ellos el elenco estable de gacetilleros de la desestabilización.
El lenguaje ha sido detonado por dentro. La Pirámide en su intencionada mudez no puede aceptarlo. No puede ser ella el sepulcro de la memoria del pueblo argentino y la pérdida de sus nociones orientadoras de progreso y crítica. No puede contemplar pasivamente el espectáculo de los que se frotan las manos cada vez que una porción popular se opone con masculladas injurias a las mismas medidas que objetivamente los favorecen. ¡Algo grave ha pasado! A la objetividad le falta subjetividad; a la intimidad le falta constitución pública efectiva. Una parte del país recibe con apatía lo que debía reanimarlo, y los que perciben su misión reanimadora cargan vacía, demasiadas veces, la mochila del largo plazo, del lenguaje material y efectivo de la promesa a ser cumplida. Precisamos ver nuevamente la política como promesa y proyecto. Y la precisamos ver todos, incluso quienes aún no sospechan que formarán parte del tendal de víctimas de los descabezadores y aplanadores que no se detendrán en un gobierno ni en un sector social –la historia argentina es pródiga en ejemplos–, a la hora de la cosecha y la revancha.
La situación actual, tan compleja que es, sigue manteniendo sin embargo una apertura histórica. Es necesario saber que las operaciones de cierre de ciclo que pululan por doquier tienen a su favor el estado real de agrietamiento en la opinión general, sometida a operaciones de escepticismo, folletín moralizador y miedo. La cancelación de expectativas es un martilleo diario. ¿No lo escuchamos presentado de muchas maneras? Con gravedad, con inocencia, con taimadas denuncias ante los gobiernos extranjeros. En el colmo de la estulticia, son acusaciones permanentes que minan la creencia pública, pues lo importante es generar el cuadro mayor de incredulidad y el hartazgo. En nombre de la política procuran la despolitización general. El enredo argentino está elaborado con la estopa de la desesperanza y la incredulidad. Desde un pastoso anonimato, gritos tenebrosos dicen ¡basta! y al no declarar su autoría parecerían una voz popular extensa cuando sólo es la saña amplificada de los juramentados a favor del gran retroceso.
Es necesario crear e imaginar nuevos lenguajes. La Pirámide es símbolo laico y profundo de un republicanismo democrático y social, no de un republicanismo que haga retroceder a la democracia. En ella, la idea de patria es una memoria que viene de la infancia y adquiere la gravedad de un mejor destino para todos. Puede entonces desprenderse de las visiones que finalmente la condenan a ser mera rememoración de los hechos bélicos fundantes. Liberada de ampulosas y gastadas atribuciones, puede también acoger a todos aquellos que hoy habitan el suelo argentino y muy especialmente a los contingentes migratorios que hacen realidad, en estas calles, este momento de nuestra América. Son, por eso, la de patria y la de república, ideas capaces de tramarse con formas políticas nuevas y en gran parte ajenas a las tradiciones que aquellas palabras connotan. La Pirámide fue un lenguaje nuevo con las madres de Plaza de Mayo y sigue siendo a la vez clásico. Es la forma geométrica y conmemorativa de los antiguos, viviente en las culturas milenarias de los pueblos americanos preexistentes y de los revolucionarios que inauguraron el siglo XIX sudamericano. Este lugar nos reclama hablar de otra forma de problemas antiguos y releer la historia para tratar problemas nuevos. Los nuevos lenguajes no deben ser innecesariamente complejos ni presentados como exhalación de preclaros individuos, sino descubrimientos a los que debemos abrir nuestra conciencia. Partes redimidas de todos los lenguajes anteriores deben habitar en él. Se trata de combatir la estridencia de voces necias con una soberanía de pensamiento de los más; se trata de la emancipación siempre dificultosa de nuestros propios costumbrismos para poder hacer justicia a los hechos con la narración que les correspondería. Por la necesidad imperiosa de recuperar lenguaje y memoria, por darle curso a sueños y poéticas emancipatorias, leemos esta carta en el corazón de una patria urgida y que nos reclama intensidad reflexiva, pasión del espíritu y compromiso con el pueblo al que pertenecemos.